Caminar unos 1.000 pasos más al día se asocia con mejor rendimiento en pruebas de atención y autocontrol, según un estudio del Baylor College of Medicine (Houston) publicado en Scientific Reports.
Cómo se hizo
Se usaron datos de 3.093 participantes del programa All of Us, de 18 a 93 años, con registros de Fitbit de 14 años (2009-2023) y datos de presión arterial. Las pruebas cognitivas se hicieron una sola vez, al final, en 2023. El 57 % tenía 60 años o más, el 68 % eran mujeres, el 75 % blancos, el 92 % nacidos en EE. UU. y el 98 % tenía seguro médico. Las pruebas medían atención selectiva (tarea de Flanker), impulsividad y autocontrol (descuento por demora), atención visual (tarea de rendimiento continuo de inicio gradual) y reconocimiento de emociones en rostros.
Resultados
- Quienes aumentaron su recuento diario en unos 1.000 pasos rindieron mejor que sus pares menos activos, sobre todo en atención y autocontrol.
- Una presión sistólica más alta se asoció con menor autocontrol: cada 1 mmHg más se vinculó con peores puntuaciones.
- Más actividad física se relacionó con menor presión sistólica, y tanto la actividad como la presión se asociaron de forma independiente con la impulsividad y el autocontrol.
Los propios autores reconocen que los efectos fueron pequeños y que el estudio no demuestra causalidad.
Posibles mecanismos y recomendaciones
Shannel Elhelou, neuropsicóloga ajena al estudio, explica que el ejercicio protege el sistema cardiovascular y ayuda a controlar enfermedades como la hipertensión y la diabetes, que dañan los vasos cerebrales. También podría favorecer la neuroplasticidad mediante factores de crecimiento como el BDNF, útil para el hipocampo, y mejora el ánimo y el sueño.
Como pautas generales sugiere al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, ejercicios de fuerza dos veces por semana y de equilibrio en mayores, por ejemplo caminar a paso ligero, nadar, bailar o ir en bicicleta. Conviene empezar con sesiones cortas y aumentar gradualmente: «algo de actividad es mejor que nada». Elegir actividades agradables y sociales ayuda a mantenerlas. No son una prescripción para prevenir el deterioro cognitivo.
Movilidad reducida
Hay opciones como el ejercicio aeróbico sentado, el pedalier en silla estable, bandas elásticas, pesas ligeras, actividad en silla de ruedas o ejercicio acuático; un fisioterapeuta puede adaptar el programa. Otros apoyos para el cerebro son tratar los problemas de audición y visión, controlar los factores de riesgo vascular, dormir bien, comer sano y mantenerse activo social y mentalmente.
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