Los informes de eventos adversos enviados a la FDA que mencionan bebidas energéticas o suplementos con cafeína u otros estimulantes citan problemas cardíacos graves con más frecuencia que los de productos sin esos ingredientes, y los adultos jóvenes están muy representados. Lo indica un estudio preliminar presentado en las Sesiones Científicas de la Asociación Americana del Corazón (AHA) 2026, aún sin revisión por pares y que muestra asociaciones, no causalidad.
Se analizaron 28.345 informes de posibles eventos adversos de la base de datos de seguridad de la FDA (2017-2025): 854 relativos a bebidas energéticas o suplementos con cafeína u otros estimulantes y 27.491 sobre productos sin ellos, como refrescos, barritas de proteínas, batidos sustitutivos de comidas, smoothies y vitaminas.
En comparación con el grupo sin estimulantes, los informes sobre productos con estimulantes mencionaban:
Cerca del 45 % de los informes que vinculaban estos productos con eventos cardiovasculares correspondían a adultos de 18 a 34 años.
Los informes a la FDA son voluntarios, por lo que no permiten conocer la frecuencia real de los eventos entre los consumidores; reflejan con qué frecuencia se notificaron, no el riesgo real. No se pudieron controlar enfermedades previas, otros fármacos o sustancias, el ejercicio ni la ingesta total de cafeína, y tampoco se identificaron los ingredientes, dosis o patrones de uso responsables. La alta proporción de jóvenes no implica necesariamente mayor riesgo: pueden influir los hábitos de consumo, la tendencia a notificar y el número de usuarios.
Los investigadores plantean, sin haberlo probado, que los jóvenes consumen estos productos con más frecuencia, a veces antes de ejercicio intenso o mezclados con alcohol, que pueden subestimar los riesgos y superar los límites de cafeína, o que algunos tengan cardiopatías sin diagnosticar. Sugieren que los médicos pregunten por su consumo a pacientes jóvenes con palpitaciones, dolor torácico o desmayos.
Hasta 400 mg de cafeína al día se consideran seguros para la mayoría de los adultos sanos, unas cuatro o cinco tazas de café. Una bebida energética puede contener entre 80 y 300 mg, de modo que una o dos pueden acercarse al límite o superarlo si se suman café, té u otros productos. En EE. UU. se regulan como alimentos o suplementos, sin la aprobación previa de los fármacos, y no hay edad mínima federal de compra.
Cheng-Han Chen, cardiólogo intervencionista de MemorialCare Saddleback (ajeno al estudio), considera los hallazgos preocupantes pero no sorprendentes: la cafeína eleva la presión y la frecuencia cardíaca al aumentar la actividad simpática, y ingredientes como guaraná y taurina pueden sumar efecto. El consumo ocasional difícilmente dañe a personas sanas, pero el excesivo podría aumentar el riesgo de hipertensión y arritmias. Recomienda que quienes tengan hipertensión o predisposición a arritmias eviten estas bebidas, leer las etiquetas, contar la cafeína de todas las fuentes y buscar atención ante dolor torácico, desmayo o latido rápido o irregular.
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