Investigación

La extracción de un coágulo días después de un ictus podría ayudar a más pacientes a recuperarse, pero el procedimiento no está exento de riesgos

Cuando una persona sufre un ictus, empieza una cuenta atrás para los médicos. Cada minuto que el flujo sanguíneo al cerebro permanece bloqueado, más tejido cerebral corre el riesgo de sufrir daños permanentes o de morir. Una forma de restablecer la circulación es la trombectomía endovascular, un procedimiento mínimamente invasivo que permite extraer físicamente el coágulo, restaurar el flujo sanguíneo y reducir de forma significativa el riesgo de discapacidad a largo plazo o de muerte. Estos procedimientos de trombectomía mecánica son un tratamiento de urgencia estándar durante las primeras 24 horas de un ictus isquémico agudo.

Un estudio reciente investigó una pregunta que lleva tiempo rondando la mente de los médicos: ¿podría la trombectomía seguir salvando tejido cerebral más allá de esa ventana de 24 horas si las imágenes mostraran que algunas zonas del cerebro, aunque privadas de oxígeno y sangre, aún no han sufrido daños irreversibles?

El ensayo LATE-MT incluyó a pacientes adultos de 35 centros de ictus de China que habían sufrido un ictus isquémico causado por el bloqueo de un vaso sanguíneo importante. Un grupo se sometió a una trombectomía mecánica entre 24 y 72 horas después del inicio de los síntomas, además de recibir medicación, mientras que el otro solo recibió los medicamentos habituales para el ictus.

Los investigadores observaron que los pacientes que recibieron la trombectomía tuvieron una recuperación funcional global significativamente mejor. Alrededor del 49 % de los pacientes tratados pudieron vivir de forma independiente a los 90 días, frente al 35 % de los que recibieron únicamente medicación. Los resultados se publican en The New England Journal of Medicine.

Hacer o no hacer la trombectomía

En la trombectomía endovascular, los médicos guían un dispositivo delgado a través de los vasos sanguíneos hasta llegar a la arteria obstruida y extraen físicamente el coágulo. Procuran realizar el procedimiento lo antes posible, preferiblemente durante las primeras 24 horas tras el ictus. Sin embargo, a veces los pacientes llegan al hospital mucho más tarde.

Ensayos clínicos anteriores habían establecido firmemente la trombectomía mecánica como un tratamiento eficaz dentro de las primeras 24 horas de un ictus. Pero, pasado ese plazo, los médicos carecían de pruebas definitivas procedentes de ensayos aleatorizados que determinaran si retirar el coágulo podía aún mejorar la recuperación de los pacientes o exponerlos a mayores riesgos.

El estudio LATE-MT, un ensayo prospectivo, aleatorizado y controlado, reunió a 336 pacientes elegibles de centros de ictus de toda China y los dividió en dos grupos iguales de 168. El grupo de control recibió antiagregantes plaquetarios por vía oral para evitar que los coágulos crecieran o volvieran a formarse, tratamiento para controlar la inflamación cerebral y atención hospitalaria de rutina como parte de su cuidado estándar.

El otro grupo se sometió a una trombectomía mecánica junto con la atención médica según las guías clínicas, con el objetivo de iniciar el procedimiento en los 60 minutos siguientes a la aleatorización. La extracción del coágulo se realizó entre 24 y 72 horas después de la aparición de los primeros síntomas del ictus.

Distribución de los resultados funcionales a los 90 días en la población por intención de tratar. Crédito: New England Journal of Medicine (2026). DOI: 10.1056/nejmoa2609362

Las 24 horas no son el límite definitivo

A los 90 días, los pacientes sometidos a trombectomía mecánica mostraban mejores resultados de recuperación que quienes recibieron solo la atención estándar. Esto se reflejó en sus puntuaciones en la escala de Rankin modificada, que mide el grado de discapacidad tras un ictus y la capacidad de los pacientes para recuperar su funcionalidad.

Entre los pacientes que se sometieron a la trombectomía, el 26,9 % no presentaba una discapacidad significativa a pesar de conservar algunos síntomas, frente al 15,6 % del grupo de control. También refirieron una mejor calidad de vida y una mayor capacidad para desenvolverse en las actividades cotidianas.

No obstante, estos beneficios conllevaron algunos riesgos añadidos. La hemorragia intracraneal sintomática, es decir, el sangrado cerebral lo bastante grave como para causar síntomas, se produjo en el 4,8 % de los pacientes sometidos a trombectomía, mientras que no hubo ningún caso en el grupo de control. La mortalidad a los 90 días también fue mayor entre los pacientes que recibieron el procedimiento: un 6,0 % frente a un 1,8 %.

Los hallazgos sugieren que los pacientes que llegan más de 24 horas después de un ictus no deberían descartarse automáticamente para una trombectomía. En cambio, los especialistas podrían evaluar si determinados pacientes aún pueden beneficiarse del procedimiento, teniendo en cuenta la cantidad de tejido cerebral recuperable tras el ictus y los posibles riesgos de la trombectomía.

Más información: estudio publicado en The New England Journal of Medicine (2026), DOI: 10.1056/NEJMoa2609362.

Fuente: Medical Xpress.

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Tags: ictus