Una dieta muy baja en calorías combinada con ejercicio supervisado logró revertir la diabetes tipo 2 en más de la mitad de los participantes de un nuevo estudio con adultos jóvenes. Tras las 24 semanas del programa, el 54 % de quienes lo completaron alcanzó la remisión.
La diabetes tipo 2 aparece cuando los niveles de glucosa en sangre aumentan porque el cuerpo deja de responder a la insulina, la hormona que controla el paso de la glucosa de la sangre a las células. Es más frecuente a partir de los 45 años, pero en los últimos años ha crecido entre los más jóvenes, en paralelo al aumento de la obesidad.
La diabetes tipo 2 de inicio temprano suele ser más grave que la que aparece en edades avanzadas: hay mayor resistencia a la insulina, un deterioro más rápido de las células beta y complicaciones más tempranas y severas. Los resultados se publican en The Lancet Regional Health: Americas.
Cómo fue la intervención
Los investigadores reclutaron a 96 adultos de 18 a 45 años diagnosticados de diabetes tipo 2 de inicio temprano hacía como máximo 6 años. Todos tenían obesidad, peso estable, tensión normal, una HbA1c entre el 6,5 % (6 % si tomaban fármacos para la glucosa) y el 10 %, y no usaban medicación para adelgazar.
Los participantes se dividieron al azar en dos grupos. Las 50 personas del grupo de intervención siguieron una dieta de 800-900 kilocalorías diarias (30 % proteínas, 50 % hidratos de carbono y 20 % grasas), con ejercicio aeróbico y de fuerza dos veces por semana y una sesión independiente semanal durante las primeras 12 semanas, seguido de una dieta de mantenimiento con ejercicio autónomo. Las 46 personas del grupo de control continuaron con su atención habitual. Cinco personas de cada grupo abandonaron.
Resultados: remisión en más de la mitad
A las 12 semanas, 29 de las 50 personas del grupo de intervención (58 %) estaban en remisión, frente a solo 2 de las 46 del grupo de control. A las 24 semanas seguían en remisión 27 personas del grupo de intervención y 2 del grupo de control, que además perdió menos peso.
«Nos centramos en adultos jóvenes de 18 a 45 años con diabetes tipo 2. A esta edad las complicaciones como las cardiopatías, el ictus o los problemas renales y oculares pueden aparecer hacia la mediana edad, cuando la gente intenta mantener su vida laboral y familiar», explicó Kaberi Dasgupta, de la Universidad McGill. Además, subrayó que muchos medicamentos no se recomiendan durante la concepción, el embarazo y la lactancia, por lo que contar con opciones sin fármacos es importante.
Cautelas de los expertos
Eamon Laird, de ATU Sligo y el Trinity College de Dublín, señaló que la remisión es un objetivo alcanzable para algunos jóvenes, pero advirtió de que el estudio fue pequeño, duró solo seis meses y no incluyó un grupo de solo dieta, por lo que no se sabe cuánto aportó el ejercicio. Recordó también que el resultado puede estar favorecido porque los participantes tenían un diagnóstico muy reciente, y pidió probarlo en personas con más de 10 años de diabetes.
David Cutler, médico de familia del Providence Saint John’s Health Center, destacó que cerca del 86 % de quienes siguieron el programa tuvo efectos adversos, como estreñimiento, dolores de cabeza, mareos y mayor sensibilidad al frío, frente al 13 % del grupo de atención habitual.
¿Son duraderos los resultados?
Laird recordó que una dieta de 800-900 calorías es difícil de mantener junto al trabajo, la familia y la vida social, y que solo debe hacerse bajo supervisión clínica, ya que diseñar una pauta así sin cubrir todos los micronutrientes es muy complicado. «La remisión temporal no es una cura permanente», insistió, aunque incluso quienes no la lograron mejoraron su forma física y su fuerza.
Dasgupta apuntó que, aunque la mayoría recupera peso tras un programa de pérdida de peso, se puede seguir en remisión durante un tiempo, y que más tiempo en remisión reduce el riesgo de complicaciones como las cardiopatías y los problemas renales.
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