Un ensayo clínico aleatorizado llamado FLOWPROMOTE indica que reducir el colesterol «malo» de forma más intensa en pacientes recién diagnosticados puede encoger y revertir parcialmente la placa acumulada en las arterias del corazón. Los resultados se han publicado en JAMA Cardiology.
La aterosclerosis es una enfermedad en la que el colesterol y la grasa se acumulan poco a poco en las paredes de las arterias de mediano y gran calibre y forman un depósito pegajoso llamado placa. A medida que crece, estrecha las arterias y limita el flujo de sangre rica en oxígeno hacia tejidos y órganos vitales. Con el tiempo, esta acumulación puede derivar en cardiopatía isquémica o ictus.
Los investigadores probaron si bajar de forma agresiva el colesterol LDL con estatinas puede reducir la placa en las arterias coronarias. Durante 18 meses, los participantes tomaron 40 mg diarios de atorvastatina, una estatina estándar a dosis alta, o bien 40 mg de rosuvastatina más 10 mg de ezetimiba, una estatina más potente combinada con un fármaco que bloquea la absorción del colesterol en el intestino. Con la terapia combinada, el 90 % de los pacientes redujo el volumen de su placa, frente al 75 % con el tratamiento estándar.
Poner a prueba el límite de las estatinas
Reducir el colesterol LDL es el objetivo principal de muchos fármacos contra la acumulación de grasa en las arterias. Varios ensayos han relacionado cada descenso de 38,6 mg/dL de LDL con una reducción del 22 % de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica y del 25-30 % de la enfermedad coronaria. Si quieres saber más sobre estos fármacos, consulta ¿Provocan las estatinas aumento de peso?
Los estudios de imagen ya habían mostrado que los tratamientos hipolipemiantes reducen la placa coronaria, pero la disminución era muy modesta, de entre el 1 % y el 5 %. Los autores quisieron saber si ese era el máximo posible o si estrategias mejores lograban una regresión más sustancial.
FLOWPROMOTE reunió a 104 adultos de Dinamarca con dolor torácico estable y enfermedad coronaria significativa, confirmada por una tomografía computarizada coronaria con un estrechamiento arterial superior al 50 % y flujo sanguíneo restringido. Ninguno había tomado estatinas antes. Se dividieron al azar en dos grupos iguales: uno recibió atorvastatina sola y el otro, rosuvastatina con ezetimiba.
Para seguir los cambios, todos se sometieron a una angiografía coronaria por TC no invasiva en tres momentos: antes del tratamiento, a los nueve meses y a los 18 meses.
Dos fármacos mejor que uno
La terapia combinada redujo el colesterol LDL un 65 %, desde un promedio de 127,4 mg/dL hasta 42,5 mg/dL, frente a una reducción del 38 % con la terapia intensiva estándar. Este descenso se acompañó de una mayor regresión de la placa: el volumen total se redujo un 21,1 % con la combinación y un 13,6 % con el tratamiento estándar.
La diferencia fue aún mayor en la placa no calcificada, los depósitos blandos y ricos en grasa que tienen más probabilidad de romperse: disminuyó un 28,2 % frente a un 20 %. Esta placa retrocedió en 51 de 52 pacientes con terapia combinada, frente a 39 con el tratamiento estándar. El volumen de placa calcificada, en cambio, aumentó ligeramente en ambos grupos, lo que indica estabilización de la placa: los lípidos blandos peligrosos se vacían y se sustituyen por depósitos de calcio estables.
Los resultados muestran que la placa arterial existente no es necesariamente permanente y puede revertirse con un tratamiento agresivo para bajar el colesterol. Aun así, solo nuevas investigaciones podrán determinar si esta mayor reducción se traduce en menos eventos cardiovasculares. Sobre salud del corazón, lee también Nuevo marco de salud cardíaca femenina según las etapas de la vida.
Referencia: Martin Bødtker Mortensen et al., «Intensive vs More Intensive Lipid-Lowering Therapy and Plaque Regression in Statin-Naive Patients», JAMA Cardiology (2026). DOI: 10.1001/jamacardio.2026.4788






