La pandemia de COVID-19 y sus medidas aceleraron el ritmo del envejecimiento epigenético, especialmente en adolescentes, según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y dirigido por Alicia Schowe, del Instituto Max Planck de Psiquiatría (Múnich), con cuatro universidades alemanas (Bielefeld, Bonn, Bremen y Saarland).
Los relojes epigenéticos miden cambios de la metilación del ADN ligados a la edad y los comparan con el ritmo esperable para la edad cronológica. Un ritmo acelerado se ha vinculado a mayor riesgo a largo plazo de enfermedades como cáncer o diabetes tipo 2. El equipo usó datos del proyecto TwinLife Epigenetic Change Satellite (TECS), con algo más de 1.000 participantes en Alemania: niños de 8 a 10 años, adolescentes de 14 a 16 y adultos de 20 a 29. Se recogieron muestras de ADN de saliva antes del primer confinamiento (marzo de 2020) y después del segundo (invierno de 2021 a primavera de 2022). Se analizó cómo influían medidas subjetivas de estrés (carga y amenaza percibidas) y objetivas (incidencia regional y políticas de confinamiento).
Schowe sugiere que la adolescencia puede ser un periodo especialmente sensible al estrés, por los cambios de la pubertad o por el fuerte impacto de las restricciones sobre el contacto con iguales. Elisabeth Binder, directora del instituto y autora sénior, indica que en todas las edades el estrés se sintió más en quienes ya estaban en riesgo antes de la pandemia, por peor salud física, menor bienestar subjetivo o menor nivel socioeconómico.
Es el primer estudio sobre el efecto del estrés de la pandemia en el envejecimiento epigenético y muestra que las crisis sociales pueden tener impactos biológicos medibles que afectan más a adolescentes y poblaciones vulnerables. Hacen falta seguimientos a largo plazo para saber si esto se traduce en mayor riesgo de enfermedad.
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