Las personas con diabetes tipo 2, cardiopatía o ictus que duermen bien tienen mejor función cognitiva y mayor volumen cerebral que quienes tienen las mismas enfermedades y duermen mal, según un estudio del Instituto Karolinska publicado en el Journal of the American Heart Association. Los investigadores creen que un buen sueño podría ayudar a contrarrestar los efectos negativos de estas enfermedades sobre el cerebro.
La diabetes tipo 2, las enfermedades del corazón y el ictus, conocidas en conjunto como enfermedades cardiometabólicas, se asocian a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. El equipo investigó si el sueño saludable puede atenuar esa asociación.
El estudio se basa en datos de más de 400.000 personas de mediana edad y mayores del UK Biobank, de las cuales algo más de 54.000 tenían al menos una enfermedad cardiometabólica. Había resonancias magnéticas cerebrales de cerca de 35.000 participantes. El sueño se evaluó con cinco factores autodeclarados: duración, ritmo circadiano, insomnio, ronquidos y somnolencia diurna.
Las personas con enfermedad cardiometabólica y buen sueño rindieron algo mejor en pruebas de cognición general, resolución de problemas y velocidad de procesamiento que quienes dormían mal. También tenían un volumen cerebral total significativamente mayor, así como más volumen de sustancia gris y blanca. La relación entre sueño y estructura cerebral fue más marcada en quienes tenían diabetes tipo 2, cardiopatía o ictus que en quienes no.
Abigail Dove, investigadora del Centro de Investigación del Envejecimiento del Karolinska, explica que las enfermedades cardiometabólicas son muy comunes en mayores y figuran entre los factores de riesgo mejor establecidos de deterioro cognitivo. Sus hallazgos sugieren que un sueño saludable podría compensar parte de las consecuencias adversas para el cerebro, algo relevante porque mejorar el sueño es un objetivo accesible para la mayoría.
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