Las guías de hipertensión se olvidan de la mitad de la ecuación: comer más potasio, además de menos sal

Durante décadas, uno de los consejos más repetidos para bajar la presión arterial ha sido sencillo: comer menos sal. Un nuevo informe científico sostiene que esa recomendación deja fuera una parte igual de importante. Según sus autores, aumentar la ingesta de potasio, y no solo reducir el sodio, podría lograr un mejor control de la tensión, reforzar la prevención de la hipertensión y disminuir el riesgo de problemas cardiovasculares graves.

El impacto potencial es enorme. La hipertensión afecta a más de 1.280 millones de adultos en todo el mundo y es un factor de riesgo importante de enfermedad cardiovascular, incluidos infartos e ictus. Aunque las recomendaciones de salud pública se han centrado tradicionalmente en recortar el sodio, los investigadores creen que obtener suficiente potasio merece la misma atención.

Por qué el potasio importa para la presión arterial

El sodio y el potasio son minerales esenciales que ayudan a regular el equilibrio de líquidos, la señalización nerviosa y la función muscular. Ambos influyen en la tensión, pero de maneras distintas. Un exceso de sodio hace que el cuerpo retenga más líquido y aumente la presión dentro de los vasos sanguíneos. El potasio contrarresta parte de esos efectos porque ayuda a los riñones a eliminar el sodio sobrante por la orina, y además contribuye al funcionamiento normal de las paredes de los vasos sanguíneos, un papel clave para mantener una presión saludable.

En el informe, médicos y expertos en salud defienden que las recomendaciones dietéticas deberían abordar los dos minerales a la vez. En lugar de tratar la reducción de sodio como la solución principal, proponen combinarla con un mayor consumo de potasio para lograr mejores resultados. «Es hora de ver las intervenciones dietéticas de forma holística, porque los componentes de los alimentos interactúan y la fisiología es integradora entre sistemas», afirmó Naomi Fukagawa, profesora emérita de medicina de la Universidad de Vermont y primera autora. «Cada vez hay más pruebas de que aumentar el potasio de la dieta y reducir el sodio funcionan juntos para controlar mejor la hipertensión.»

Un replanteamiento de las guías

El informe, publicado en la revista revisada por pares American Journal of Clinical Nutrition, contó con el apoyo del Comité de Sodio en los Alimentos e Implicaciones para la Salud del IAFNS. Los autores revisaron la evidencia científica que respalda las recomendaciones actuales de sodio y potasio, las formas prácticas de reducir el primero y aumentar el segundo, los obstáculos para aplicar estos cambios y las áreas en las que más investigación y políticas actualizadas podrían mejorar los resultados.

Una de las principales preocupaciones es que mucha gente consume demasiado sodio y se queda muy lejos del potasio necesario, y ambos patrones pueden contribuir a una tensión elevada. A pesar de los esfuerzos para limitar la sal, el consumo medio de sodio sigue superando lo recomendado, mientras que la ingesta de potasio continúa «muy por debajo de los niveles óptimos tanto en países desarrollados como en desarrollo», según los autores. Centrarse sobre todo en lo que hay que comer menos podría estar desaprovechando la oportunidad de mejorar la salud cardiovascular animando a consumir más de un nutriente beneficioso, algo que se suma a otros hábitos como las formas naturales de bajar la presión arterial.

Cómo conseguir más potasio en la dieta

El potasio está presente de forma natural en muchos alimentos habituales, como frutas, verduras, legumbres y lácteos. Plátanos, patatas, alubias, verduras de hoja verde y yogur son ejemplos de alimentos que ayudan a aumentarlo. Otra posibilidad es sustituir parte del cloruro de sodio, el ingrediente principal de la sal de mesa, por sales de potasio. Estos sustitutos permiten reducir el sodio y aumentar el potasio al mismo tiempo, abordando los dos objetivos a la vez.

Para los fabricantes, sin embargo, plantea retos: si se añade demasiada sal de potasio, aparece un sabor metálico desagradable que limita la cantidad que se puede usar sin afectar al sabor, así que deben encontrar un equilibrio entre mejorar el perfil nutricional y mantener los productos atractivos. Además, aumentar el potasio no es adecuado para todo el mundo: las personas con enfermedad renal o que toman ciertos medicamentos pueden tener dificultades para regular sus niveles, por lo que los suplementos de potasio y los sustitutos de sal con potasio deben usarse con supervisión médica cuando existan estas circunstancias.

Una nueva estrategia contra la hipertensión

Los investigadores insisten en que reducir el sodio sigue siendo esencial: no proponen abandonar el consejo actual, sino ampliarlo. Concluyen que «la reducción del sodio en la dieta es una estrategia fundamental para la prevención y el manejo de la hipertensión», pero que «las nuevas pruebas respaldan ampliar el enfoque actual, centrado únicamente en el sodio, y dar la misma importancia a aumentar la ingesta de potasio». Para los más de mil millones de personas con hipertensión, este cambio podría tener implicaciones relevantes, y futuras guías podrían destacar el efecto combinado de consumir menos sodio y más potasio, como ocurre con otros ajustes de hábitos que influyen en la hipertensión. El mensaje de fondo es claro: el control de la presión puede depender no solo de lo que se quita de la dieta, sino también de lo que se añade.

Fuente: ScienceDaily / Universidad de Vermont (adaptación). Referencia: Fukagawa N. K. y cols., American Journal of Clinical Nutrition, 2026.

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