El TDAH podría aumentar el riesgo de deterioro cognitivo y demencia en la vejez

Los adultos con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tienen un mayor riesgo de deterioro cognitivo leve en la vejez, según una investigación liderada por científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (UPMC) y publicada en JAMA Psychiatry. El deterioro cognitivo leve se caracteriza por problemas de memoria y una ligera pérdida de habilidades de pensamiento, y puede ser un factor de riesgo de demencia.

«Los investigadores veían este vínculo desde hace tiempo, y lo que aporta este estudio es una mirada más sólida», explicó Douglas Teixeira Leffa, coautor principal. «Observamos la asociación tanto cuando el TDAH se definía clínicamente como al examinar una estimación de la predisposición genética, lo que indica que la relación no se explica solo por cómo se diagnostica o registra el TDAH.»

35 % más de probabilidad de demencia con el mayor riesgo genético

El equipo analizó las historias clínicas electrónicas y los datos genómicos de 187.341 adultos de 50 años o más del programa All of Us de los NIH, de los cuales 3.026 tenían TDAH. El 6,7 % de los participantes con TDAH desarrolló deterioro cognitivo al envejecer, frente al 3,4 % de los que no tenían TDAH. Concluyeron que las personas con TDAH tenían más de cuatro veces más riesgo de deterioro cognitivo, un aumento que se mantuvo tras tener en cuenta la edad, el sexo biológico y otras enfermedades.

Al calcular la puntuación de riesgo genético de TDAH, quienes tenían el mayor riesgo genético presentaron un 35 % más de probabilidades de desarrollar demencia que quienes tenían el menor.

¿Por qué se asocian el TDAH y el deterioro cognitivo?

El estudio no analizó el mecanismo, pero investigaciones previas ofrecen algunas pistas. Un trabajo de los Hospitales Universitarios de Ginebra y la Universidad de Ginebra, publicado en 2025 en Psychiatry and Clinical Neuroscience, usó una técnica de resonancia llamada mapeo cuantitativo de susceptibilidad para medir el hierro cerebral de 32 adultos de 25 a 45 años con TDAH y 29 sin TDAH, además de la cadena ligera de neurofilamentos (NfL) en sangre. Los adultos con TDAH mostraron una acumulación alterada de hierro en distintas regiones del cerebro y niveles de NfL más altos. La sobreacumulación de hierro se asocia con neurodegeneración y el NfL en sangre puede servir para determinar si una persona tiene demencia. Aun así, las razones exactas siguen sin confirmarse.

«Por qué las personas con TDAH podrían tener más probabilidad de demencia es una pregunta crucial sin respuesta», señaló Teixeira Leffa. Una posibilidad es que el TDAH se asocie con una menor reserva cognitiva, es decir, con menos capacidad de compensar los cambios patológicos del envejecimiento. Otra, que las personas con TDAH estén más expuestas a lo largo de la vida a factores ligados a peor salud cognitiva: problemas de sueño, riesgo cardiometabólico, inactividad física, consumo de sustancias, estrés crónico y adversidad social.

¿El TDAH causa deterioro cognitivo?

Thomas MacLaren, psiquiatra de Re:Cognition Health en Londres, que no participó, subrayó que «hay que mirar más allá del TDAH como una condición que afecta a la atención y la concentración»: puede afectar a la función ejecutiva, el sueño, la regulación emocional y la salud general a lo largo de la vida. También cree que podrían intervenir factores genéticos compartidos. Advirtió de que no se puede decir que el TDAH cause directamente el mayor riesgo, ya que la depresión, la ansiedad y los trastornos del sueño también pueden contribuir.

«Esto no significa que las personas con TDAH vayan a desarrollar demencia inevitablemente», recalcó MacLaren. Teixeira Leffa coincidió: la mayoría de las personas con TDAH del estudio no desarrolló deterioro cognitivo, y los resultados no demuestran que el TDAH cause demencia. Tampoco hay evidencia convincente de que un tratamiento concreto del TDAH prevenga el deterioro posterior.

Qué pueden hacer las personas con TDAH

Teixeira Leffa recomienda seguir los mismos consejos que para la población general: actividad física regular, buen sueño, control de los factores de riesgo cardiovascular y metabólico, evitar el tabaco y el consumo dañino de sustancias, y mantenerse activo social y cognitivamente. MacLaren animó a buscar apoyo adecuado para el TDAH y para las enfermedades asociadas, aunque aún no se sabe si la medicación reduce el riesgo futuro de demencia. Además, conforme envejecen, tanto médicos como pacientes deben estar atentos a cambios significativos en la memoria u otras funciones cognitivas, en lugar de atribuirlos automáticamente al TDAH de toda la vida.

Próximos pasos de la investigación

Los investigadores piden estudios longitudinales que sigan a personas con TDAH bien caracterizado hasta edades avanzadas, con evaluaciones cognitivas repetidas, biomarcadores e información sobre tratamiento y estilo de vida, para saber si el TDAH contribuye al riesgo o si la asociación se debe a factores biológicos o ambientales compartidos. MacLaren añadió que habría que entender si la gravedad del TDAH, la genética, el estilo de vida y las enfermedades asociadas influyen en los resultados, si el tratamiento protege y cómo distinguir síntomas de TDAH de larga data de los primeros signos de deterioro. «Un aumento del riesgo estadístico no es una predicción del futuro de una persona», concluyó.

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