Beber té de forma habitual se asocia con un riesgo de enfermedad vascular un 11 % menor que el de quienes no lo toman con regularidad, y el mayor beneficio aparece entre quienes consumen de 6 a 8 tazas al día, sobre todo de té negro. Es la conclusión de un estudio observacional publicado en octubre en el Journal of Internal Medicine.
Cómo se hizo el estudio
Los investigadores analizaron los datos de 485.934 participantes del China Kadoorie Biobank, a los que siguieron una media de unos nueve años. En ese tiempo se registraron 14.863 casos de enfermedad vascular, que incluía enfermedad cardiovascular, ictus, cardiopatía pulmonar y enfermedad arterial periférica. Se consideró bebedores habituales a quienes tomaban té al menos tres días por semana.
Qué encontraron
El riesgo más bajo se observó entre quienes tomaban de 6 a 8 tazas al día. El té negro mostró la mayor reducción relativa, de al menos un 35 %, y el té verde también se asoció con un menor riesgo, aunque con un efecto más pequeño. El té de intensidad moderada se asoció con el menor riesgo frente al muy flojo o muy fuerte, mientras que el té percibido como «muy caliente» se relacionó con un riesgo un 16 % mayor que no tomar té. El mayor beneficio se dio en quienes combinaban el té con no fumar y con una actividad física alta. Algo parecido se ha visto con otra bebida habitual: el café y su relación con la salud del corazón y del hígado.
Lo que dicen los expertos
El cirujano vascular Christopher Yi, de MemorialCare Orange Coast Medical Center, que no participó en el estudio, señaló que una reducción del 11 % es clínicamente relevante, pero que se trata de una asociación y no de causalidad. Recomendó té sin azúcar y con poca cafeína, y recordó que complementa, pero no sustituye, el control de la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto y el tabaquismo.
Dell Stanford, dietista de la British Heart Foundation, advirtió de que las 6 a 8 tazas no deben tomarse como una recomendación: el consumo se midió una sola vez, el tamaño de la taza no estaba estandarizado y el estudio no demuestra causalidad. Charalampos Rallis, de la Queen Mary University of London, consideró que los hallazgos más llamativos, el té negro y el té muy caliente, deben tratarse como exploratorios, porque los autores hicieron muchas comparaciones.
Limitaciones
Además de la medición única del consumo y de la falta de estandarización de la taza, la temperatura del té se basó en la percepción de los participantes, y los beneficios pueden estar influidos por otros hábitos de vida. Los expertos coinciden en que el té no sustituye las medidas de prevención establecidas.
Fuente: Medical News Today (adaptación).






