El Colegio Americano de Cardiología (ACC) recomienda en una nueva declaración científica, publicada en JACC, que el ejercicio sea una parte rutinaria de la atención cardiovascular, junto con otros tratamientos. Aumentos modestos de actividad pueden mejorar la salud del corazón.
Una baja capacidad cardiorrespiratoria predice el riesgo futuro de enfermedad cardiovascular tanto como el tabaquismo, la hipertensión, el colesterol alto o la diabetes. La actividad regular, los programas estructurados y la mejora de la forma física aumentan la capacidad de ejercicio, reducen las hospitalizaciones y mejoran la calidad de vida. Basta con unos 5.000 a 7.000 pasos diarios para asociar beneficios importantes y menor mortalidad, sin necesidad de llegar a los 10.000, un dato que encaja con lo visto sobre caminar más cada día. Aun así, el número de pasos no es una receta universal.
Los autores piden planes individualizados, según la enfermedad, los síntomas, la capacidad funcional, los objetivos y las preferencias. Para la mayoría de los adultos, el entrenamiento de fuerza debe complementar al aeróbico, como caminar o ir en bicicleta. Los dispositivos de seguimiento y la rehabilitación virtual o doméstica pueden ayudar a mantener el hábito, y no suele hacer falta una prueba de esfuerzo antes de empezar en personas asintomáticas o estables. La rehabilitación cardiaca se considera tratamiento de primera línea en muchas cardiopatías y se pide ampliar su acceso, pues el reembolso del seguro es una barrera.
Jonathan Myers, presidente del comité de redacción, explica que se receta medicación con facilidad, pero casi nunca ejercicio, por la escasa formación de los clínicos, la brevedad de las consultas y las barreras prácticas. Propone medir la actividad y la forma física como cualquier otro factor de riesgo, y recomienda a quien está inactivo empezar con 10 minutos de paseo diarios, quizá tras comer, y subir poco a poco hasta 150 minutos semanales de actividad moderada con algo de fuerza, algo que complementa la prevención cardiovascular de la mujer. La clave, dice, es la constancia más que la intensidad. Quienes tienen miocarditis activa, síntomas inestables o algunas miocardiopatías pueden necesitar limitar el ejercicio y una valoración especializada.
Fuente: Medical News Today (adaptación).
Leave a Comment