Una vacuna experimental dirigida contra mutaciones del gen KRAS generó una respuesta inmunitaria en casi todos los pacientes con cáncer de páncreas que la recibieron, aunque el ensayo de fase 2 no alcanzó su objetivo principal de prolongar de forma significativa la supervivencia libre de enfermedad. Los resultados se publicaron en Nature Medicine.
La cirugía y la quimioterapia pueden tratar el cáncer de páncreas, pero las células tumorales que permanecen en el organismo pueden provocar una recaída. Por eso se estudia si las vacunas ayudan al sistema inmunitario a localizar y destruir esas células residuales.
El cáncer de páncreas representa cerca del 3 % de los casos de cáncer cada año en Estados Unidos, según la Sociedad Americana del Cáncer. Es difícil de tratar, a menudo no da síntomas de alerta temprana y con frecuencia se diagnostica cuando ya se ha extendido. El adenocarcinoma ductal pancreático (ADP) es la forma más frecuente y tiene un riesgo alto de recurrencia incluso tras la cirugía y la quimioterapia. Las mutaciones de KRAS, presentes en alrededor del 90 % de los casos, pueden impulsar un crecimiento celular descontrolado.
La vacuna, llamada camupepimut, está diseñada para dirigirse a varias mutaciones comunes de KRAS y llevar sus componentes a los ganglios linfáticos, donde ayuda a las células inmunitarias a reconocer las células cancerosas con esas mutaciones. A diferencia de las vacunas personalizadas, elaboradas a partir del tumor de cada paciente, es un producto «listo para usar», por lo que podría estar disponible para más personas.
El ensayo aleatorizado de fase 2 (AMPLIFY-7P) incluyó a 144 participantes con cáncer de páncreas en estadios 1 a 3 con mutación de KRAS. Todos habían recibido cirugía y quimioterapia antes de entrar y no mostraban recurrencia en las pruebas de imagen. Noventa y seis recibieron la vacuna y 48 formaron el grupo de observación. El criterio principal fue la supervivencia libre de enfermedad; también se evaluaron la respuesta inmunitaria y la seguridad.
Anton Bilchik, del Providence Saint John’s Cancer Institute, calificó los hallazgos de «extremadamente importantes» pese a la ausencia de beneficio significativo, porque muestran que un cáncer resistente puede responder a una vacuna cuando el paciente desarrolla una respuesta inmunitaria fuerte. Advirtió de que el tamaño reducido y el periodo limitado de vacunación pueden haber influido.
Jason Williams, del Williams Cancer Institute, señaló que activar el sistema inmunitario es solo una parte del reto, ya que además debe ser capaz de eliminar el cáncer, y sugirió combinar la vacuna con otros tratamientos que contrarresten la inmunosupresión del tumor. Ninguno de los dos participó en el estudio.
El ensayo fue pequeño, la vacunación fue limitada en el tiempo y los hallazgos sobre ADN tumoral y linfocitos T son exploratorios. Está prevista una fase 3, posiblemente con dosis de refuerzo y combinaciones con otros tratamientos.
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