El número de nuevos casos de demencia cada año se duplicará con creces en 2050, según un estudio publicado en octubre en JAMA Neurology. Se pasará de 11,4 millones de casos nuevos en 2023 a 24,7 millones anuales, un aumento del 116 % en 27 años. El envejecimiento de la población explica este incremento.
Además, los autores recuerdan que investigaciones previas estiman que el total de personas con demencia en el mundo alcanzará los 150 millones. El estudio halló también que la incidencia es mayor en las mujeres y en los países de ingresos bajos y medios (PIBM).
«Por primera vez podemos comparar la incidencia de demencia entre poblaciones geográficamente diversas con el mismo enfoque estadístico, lo que da una imagen más clara de dónde y entre quiénes aparecen los nuevos casos», explicó Ashleigh Vella, autora principal e investigadora del Centre for Healthy Brain Ageing (CHeBA) de la UNSW Sydney. «Comprenderlo es clave para desarrollar estrategias de prevención, diagnóstico y atención adaptadas a las poblaciones con mayor riesgo futuro.»
Cómo se hizo la estimación
Los investigadores analizaron datos de 22 estudios con 38.418 participantes de 18 países o territorios. En 287.632 personas-año de seguimiento, 3.001 personas desarrollaron demencia, lo que supone una incidencia de 9,7 casos nuevos por cada 1.000 personas-año tras ajustar por edad y sexo. Las proyecciones asumen la misma tasa cada año, de modo que el aumento se debe al envejecimiento de la población.
Emer MacSweeney, neurorradióloga y directora de Re:Cognition Health, que no participó, pidió poner la cifra en contexto: «La gente vive más y la edad es el mayor factor de riesgo, así que era esperable un aumento. Pero no lo descartaría como una consecuencia inevitable del envejecimiento: es una llamada de atención para acelerar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento». Añadió que hoy se entienden mucho mejor los procesos biológicos del alzhéimer y se pueden detectar antes ciertos cambios, y que la investigación, junto con un mejor control de los factores de riesgo modificables, podría mejorar de forma notable la trayectoria proyectada.
Mayor incidencia en mujeres
La incidencia estandarizada por edad fue de 10,6 casos por 1.000 personas-año en mujeres frente a 8,6 en hombres. Los investigadores no establecieron la causa, pero sugieren que, además de la mayor esperanza de vida, podrían influir factores específicos del sexo como la menopausia y la exposición a estrógenos, algo aún por determinar. MacSweeney consideró la diferencia «notable», aunque pidió no calificarla de estadísticamente significativa sin confirmación con las pruebas pertinentes, y añadió que las mujeres podrían tener consideraciones adicionales como la menopausia y los factores reproductivos, aunque todavía no se recomienda una estrategia de prevención totalmente separada.
Mayor incidencia en países de ingresos bajos y medios
En los PIBM hubo 13,6 casos por 1.000 personas-año, frente a 8,3 en los países de ingresos altos. Los autores advierten de que los PIBM están infrarrepresentados: el estudio incluyó 12 países de ingresos altos y solo 6 PIBM. Entre los factores posibles figuran:
- el descenso del tabaquismo, la hipertensión y el colesterol alto en los países de ingresos altos;
- el aumento de la obesidad, el ictus y las enfermedades cardiovasculares en los PIBM.
«La salud cardiovascular probablemente influye: la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el tabaco afectan al cerebro, y el acceso a la prevención y a la sanidad varía mucho. Pero estos hallazgos no prueban que estos factores expliquen por sí solos la diferencia», explicó MacSweeney.
Prevención específica por sexo
Los investigadores subrayan la importancia de investigar los factores de riesgo que afectan de forma distinta a mujeres y hombres. Para todos, MacSweeney recuerda lo fundamental: controlar la tensión arterial y el colesterol, hacer ejercicio con regularidad, no fumar, comer bien, controlar la diabetes, proteger la audición y la vista y mantener las relaciones sociales. Son medidas prácticas que ayudan a la salud cerebral, aunque no eliminan el riesgo por completo.
Relacionado: los niveles anormales de hemoglobina podrían asociarse con un mayor riesgo de demencia y rejuvenecer el hígado reduce a la mitad una proteína ligada al alzhéimer.






