Una dieta saludable rica en fibra podría ofrecer mejores resultados que la metformina sola en personas con «diabesidad», la combinación de diabetes tipo 2 y obesidad, según un nuevo estudio publicado en Frontiers in Microbiology.

Desde hace años se conoce el estrecho vínculo entre la diabetes tipo 2 y la obesidad, hasta el punto de que se ha acuñado el término «diabesidad». Su tratamiento combina pérdida de peso, cambios de estilo de vida (actividad física y alimentación saludable), control de la glucosa y fármacos como la metformina.

Menos IMC, menos glucosa y mejor microbiota

Los investigadores reclutaron a 48 adultos con diabetes tipo 2 recién diagnosticada y sobrepeso u obesidad. Fueron asignados al azar a seguir una dieta alta en fibra sin medicación o a tomar solo metformina durante 84 días.

Al día 84, el grupo de dieta tuvo un índice de masa corporal medio (ajustado a la situación basal) menor y una hemoglobina glicosilada (HbA1c), que refleja la glucosa media de los últimos 3 meses, más baja que el grupo de metformina. También mostró cambios en el microbioma intestinal: ya al día 28 aumentaron las bacterias beneficiosas Bifidobacterium y Lactobacillus y disminuyó Bilophila wadsworthia, asociada a inflamación crónica. Estudios previos indican que una dieta alta en grasas aumenta esta bacteria y que su sobrecrecimiento puede provocar problemas metabólicos como la diabetes tipo 2.

«Los alimentos son información para el microbioma»

El bariátrico Mir Ali, del Orange Coast Medical Center, no se mostró sorprendido: «Sabemos desde hace tiempo que la dieta es muy importante en el manejo de la diabetes y la obesidad; esto es una evidencia más de que puede marcar una gran diferencia».

La dietista Monique Richard destacó que los alimentos no son solo combustible, sino también información para el organismo y su comunidad microbiana, y que la fibra merece un lugar mucho mayor en la atención de la diabetes, como parte de un tratamiento individualizado y no como sustituto de la medicación: «Alimentación y fármacos no compiten, a menudo son partes complementarias y críticas del cuidado».

Se necesita más investigación

Richard pidió cautela por el tamaño del estudio: fue pequeño, en un solo centro, con 48 participantes y solo 12 en el grupo de metformina, y la intervención dietética incluyó productos de fibra prescritos y orientación nutricional. Hacen falta estudios más grandes y largos. Ali añadió que sería útil distinguir qué tipos de fibra son más beneficiosos, como la de frutas frente a la de verduras, porque «dieta alta en fibra» es una categoría muy amplia.

Cómo añadir más fibra a tu dieta

Richard recomienda pensar en la fibra como una familia de nutrientes (soluble, insoluble, viscosa, fermentable y almidón resistente) y empezar por alimentos que te gusten, sin cambiar toda la dieta de golpe. Algunas ideas:

  • Dar un lugar fijo a las legumbres: lentejas en sopas, alubias en tacos o ensaladas, garbanzos en bowls de cereales. Las congeladas o en conserva también valen.
  • Elegir más fruta entera (bayas, peras, manzanas, naranjas) en lugar de zumo o fruta en almíbar.
  • Cambiar cereales refinados por integrales: avena en el desayuno, cebada en sopas, arroz salvaje, pan y pasta integrales, que aportan betaglucano.
  • Añadir verduras donde encajen: en huevos, salteados o asadas, frescas, congeladas o en conserva.
  • Usar cebolla, ajo, puerro, espárragos y raíz de achicoria, ricos en inulina y fructanos.
  • No olvidar frutos secos y semillas, como chía, lino molido o frutos secos tostados.

El principio general, según Richard, es incorporar fibra a lo que ya comes de forma gradual y constante, bebiendo suficiente líquido, ya que un aumento brusco puede causar gases, hinchazón o molestias; algunas personas necesitan un enfoque personalizado por problemas digestivos u otras condiciones.

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