Café, tomates y microplásticos: qué dice la última investigación sobre la salud del hígado

Beber café y comer tomates podría ayudar a cuidar el hígado, mientras que los microplásticos presentes en envases comunes podrían empeorar los problemas hepáticos, según investigaciones recientes. Son tres estudios que analizan factores capaces de apoyar la salud del hígado y reducir el riesgo de enfermedad hepática.

Unos 4,5 millones de adultos en Estados Unidos tienen alguna enfermedad hepática, un término que engloba las afecciones derivadas del daño en el hígado. Existen más de 100 tipos; entre los más comunes están la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), la enfermedad hepática asociada al alcohol y las hepatitis virales. Entre los factores de riesgo figuran el consumo moderado o alto de alcohol, la obesidad y el colesterol alto.

Más café, menos riesgo de enfermedad hepática

Un estudio publicado en julio en Clinical Gastroenterology and Hepatology analizó los beneficios del café en el hígado. Siguieron durante una mediana de 13 años a más de 355.000 adultos del UK Biobank que, al inicio, no tenían cirrosis ni cáncer de hígado.

Quienes bebían 5 o más tazas al día tuvieron un 32 % menos de riesgo de cirrosis y casi un 50 % menos de riesgo de cáncer de hígado que quienes no tomaban café. «Estos hallazgos refuerzan la evidencia de que el consumo de café se asocia con una salud hepática a largo plazo sustancialmente mejor», afirmó Hyunseok Kim, hepatólogo del Cedars-Sinai Medical Center. Observaron además una relación dosis-respuesta: a más café, menores riesgos de cirrosis, cáncer de hígado y mortalidad hepática.

Tomates a diario para reducir la grasa en el hígado

Un estudio publicado en julio en Nutrients con 79 adultos con MASLD comparó una dieta sin tomate con otra que incluía 200 gramos de tomate crudo y 50 gramos de salsa de tomate al día durante 6 semanas. Ambos grupos redujeron la esteatosis hepática, pero el de los tomates logró la mayor reducción.

La endocrinóloga Randa Abdelmasih, de la Universidad de Texas (UTMB), que no participó, matizó que no hubo mejoras significativas en la rigidez hepática, la fibrosis, las enzimas hepáticas, la resistencia a la insulina, los marcadores inflamatorios, los lípidos ni la composición corporal. Por ello, no se puede concluir que el tomate cambie la evolución de la enfermedad ni mejore resultados clínicos relevantes.

Microplásticos de los envases y daño hepático

Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de 5 milímetros presentes en muchos tipos de envases. Un estudio en ratones publicado en junio en Science Advances halló que el polietileno, una fuente importante de microplásticos, podría aumentar el riesgo de daño hepático o empeorar afecciones previas.

Los investigadores trabajaron con ratones con dieta de control o con una dieta diseñada para provocar esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), una forma grave de enfermedad hepática. La exposición al polietileno causó problemas en el hígado en ambos grupos y agravó la lesión en los que seguían la dieta de MASH. Opel Baker, médica del Mayfield Clinic, explicó que los resultados sugieren que el polietileno podría afectar al metabolismo hepático y contribuir a cambios de hígado graso en ratones, pero que no se puede asumir lo mismo en humanos y que hacen falta más estudios.

Sobre este tema, lee también un hidrogel inyectable, posible tratamiento para el hígado graso y café y su dosis diaria de cafeína para el corazón y el hígado.

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