Tener la hemoglobina inusualmente baja o alta se ha asociado con un mayor riesgo de demencia, según un estudio presentado en el congreso del ECNP celebrado en Múnich y publicado este año en el Journal of Alzheimer’s Disease. La hemoglobina baja se vinculó con la enfermedad de Alzheimer, mientras que tanto los valores bajos como los altos se relacionaron con la demencia vascular.

Un seguimiento de 15 años

Los investigadores analizaron datos de 316.542 adultos de 40 años o más de Corea del Sur que se sometieron a un chequeo sanitario nacional en 2004 y 2005, y siguieron los diagnósticos de demencia hasta 2019. Dividieron a los participantes en cinco grupos según su nivel de hemoglobina, del más bajo al más alto.

El grupo con la hemoglobina más baja tuvo un 16 % más de riesgo de demencia de cualquier tipo, y el más alto, un 7 % más. En la demencia vascular, el riesgo aumentó un 19 % en el grupo más bajo y un 18 % en el más alto. En el alzhéimer, solo se elevó en el grupo más bajo, un 14 %. La asociación fue más marcada en las mujeres, que suponían el 42 % de la muestra. Se trata de aumentos de riesgo relativo, no del riesgo absoluto de cada persona.

Kim recordó que la demencia es uno de los retos sanitarios que más rápido crece en las sociedades envejecidas, con pocos tratamientos y sin cura, y que identificar marcadores sencillos y accesibles de riesgo futuro podría ayudar a entender cómo se relaciona la salud de todo el cuerpo con la del cerebro. Trinh añadió que la hemoglobina se mide de forma rutinaria con un análisis de sangre sencillo, y que la bajada del oxígeno que llega al cerebro, si es importante o prolongada, podría afectar a regiones vulnerables como el hipocampo, clave para la memoria.

Un marcador, no una causa

Hyun Soo Kim, de la Universidad Dong-A, autor del estudio, subrayó que los resultados no demuestran que la hemoglobina cause demencia: unos niveles anormales podrían ser un marcador visible de una vulnerabilidad física más amplia. El internista Dung Trinh, de MemorialCare Medical Group, que no participó en el trabajo, explicó que un 16 % de aumento relativo es modesto para una persona concreta, aunque puede importar a nivel poblacional. Como explicaciones plausibles, pero no probadas, apuntó que la hemoglobina baja podría reducir el oxígeno que llega al cerebro y que la alta podría espesar la sangre y elevar el riesgo de coágulos o ictus. En las mujeres, la pérdida de sangre menstrual antes de la menopausia podría contribuir a la diferencia entre sexos.

Los valores anormales pueden reflejar otros problemas: los bajos, una anemia por deficiencia de hierro, un déficit de vitamina B12, enfermedad renal crónica o inflamación; los altos, deshidratación, tabaquismo, apnea del sueño o ciertos trastornos de la sangre. Por eso el estudio no permite concluir que subir la hemoglobina prevenga la demencia.

Trinh recomendó, para cuidar la salud cerebral, hacer ejercicio con regularidad, alimentarse bien, dormir lo suficiente, controlar la presión arterial y la diabetes y mantener una vida social y mental activa. Hacen falta más estudios para confirmar si las mujeres son más vulnerables a los efectos de una hemoglobina anormal.

Fuente: Medical News Today (adaptación).

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