Más masa magra no siempre implica mejor salud metabólica

La relación entre la masa muscular y la salud metabólica podría ser más compleja de lo que se pensaba, según un estudio del Centro de Investigación Biomédica Pennington. Los investigadores hallaron que el lugar donde se almacena la grasa influye en el vínculo entre la masa libre de grasa y trastornos como el síndrome metabólico y la glucosa elevada.

Cómo se hizo

El trabajo, publicado en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, analizó la composición corporal y la salud metabólica de 59.269 participantes del UK Biobank con datos de absorciometría de rayos X de doble energía (DXA) y resonancia magnética. La masa libre de grasa se usa a menudo como medida indirecta de la masa muscular, porque el músculo es su mayor componente en la mayoría de los adultos y es clave para regular la glucosa y responder a la insulina. Sin embargo, incluye todos los componentes no grasos del cuerpo: músculo, huesos y órganos. Se examinó además el papel de la grasa visceral (la que rodea los órganos en el abdomen), la infiltración de grasa en el músculo y la posible influencia de las hormonas sexuales.

Resultados

Los resultados dependieron de cómo se expresó la masa libre de grasa. Una mayor masa libre de grasa total y ajustada por altura se asoció con más prevalencia de síndrome metabólico y de hemoglobina glucosilada elevada, marcador de la glucosa media. En cambio, una mayor proporción del peso corporal formada por masa libre de grasa se asoció con menor prevalencia de estos problemas.

Los análisis posteriores indican que esto no significa que tener más músculo o masa libre de grasa sea perjudicial, sino que la relación no puede entenderse sin considerar la distribución de la grasa.

Qué dicen los autores

Sri Lakshmi S. Devarakonda, primera autora, señala que la cantidad de músculo por sí sola no ofrece una imagen completa de la salud metabólica y que importa dónde se almacena la grasa. Candida Rebello, directora del Laboratorio de Nutrición y Enfermedades Crónicas, subraya que importa la grasa alrededor de los órganos internos y la que se acumula dentro del músculo, y que hay que considerar la calidad y composición de los tejidos, no solo su cantidad. Los hallazgos podrían orientar futuras investigaciones sobre cómo evaluar mejor la composición corporal en relación con el riesgo metabólico.

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