Investigadores del George Institute for Global Health han calculado los beneficios de sustituir el suministro de sal por sal enriquecida con potasio en 193 países. Concluyen que se podrían evitar casi 3 millones de muertes y 10 millones de nuevos casos de enfermedad cardiovascular y renal cada año en todo el mundo. El trabajo se ha publicado en Nature Health.
Bruce Neal, profesor investigador sénior del instituto, afirmó que las ganancias de salud serían generalizadas y podrían evitar hasta una de cada diez muertes cardiovasculares en la mayoría de los países.
«Consumir demasiado sodio y poco potasio son causas bien establecidas de la hipertensión, un factor de riesgo importante de afecciones potencialmente mortales como ictus, infartos y enfermedad renal. Cambiar a una sal enriquecida con potasio aborda ambos problemas dietéticos a la vez», explicó. «Aunque un cambio global es aspiracional, es un punto de partida para que los países piensen en la oportunidad, con un potencial mucho mayor y un coste mucho menor que muchos tratamientos farmacológicos.» Sobre este tema, puedes leer también las guías de hipertensión y la importancia de comer más potasio.
Sustituir sodio por potasio
La sal enriquecida con potasio se elabora reemplazando parte del cloruro de sodio de la sal común por cloruro de potasio. Tiene el mismo aspecto y sabor y se cocina igual. En 2025, la Organización Mundial de la Salud respaldó su uso para reducir la presión arterial y el riesgo cardiovascular.
En el mundo, uno de cada tres adultos de 30 a 79 años tiene hipertensión, unos 1.400 millones de personas. La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte y discapacidad, con 19,2 millones de muertes en 2023, casi un 50 % más que hace 30 años.
El estudio analizó varios escenarios hipotéticos, desde un cambio global de toda la sal hasta un uso más dirigido a personas con hipertensión diagnosticada y tratada. Incluso el nivel de cambio más limitado mostró grandes beneficios para la salud.
El riesgo en la enfermedad renal
Una preocupación es el riesgo de potasio alto en sangre (hiperpotasemia) en personas con enfermedad renal avanzada. El estudio halló, sin embargo, que incluso en estos pacientes los beneficios superaban los riesgos.
«Las personas con enfermedad renal grave y las que toman medicamentos que elevan de forma notable el potasio deben tomar precauciones. Estos riesgos pueden manejarse con educación al paciente, etiquetado de los productos y supervisión clínica», señaló el nefrólogo Vivek Jha, del George Institute en India.
Implicar a la industria alimentaria
Neal destacó la necesidad de estrategias específicas por país, según si la mayor parte del sodio procede de la sal doméstica o de los alimentos procesados. «Para lograr los máximos beneficios necesitamos que la industria alimentaria de Europa y Norteamérica, donde más del 70 % de la sal procede de alimentos procesados y de restaurantes, se sume. También habría que estudiar cómo aumentar la producción de cloruro de potasio para satisfacer la demanda.»






