Un antibiótico que se usa en veterinaria, thiostrepton, inhibe dos genes relacionados con la aparición del sarcoma de Ewing, es el segundo cáncer de hueso más común y afecta a niños y adolescentes. Aunque también afecta a tejidos blandos, aparece especialmente en la pelvis, el fémur, el húmero y las costillas.

thiostrepton

Si se diagnostica a tiempo y no presenta metástasis, el sarcoma de Ewing se puede curar en un 80% de los casos pero entre el 25 y el 30% se diagnostican cuando ya hay metástasis y la supervivencia se reduce hasta el 30%.

Investigadores en sarcomas del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell), de la Universidad de Georgetown (Washington), y del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona han logrado inhibir dos factores de transcripción relacionados con el sarcoma de Ewing en líneas celulares y ratones. Los resultados han sido publicados en la revista International Journal of Oncology.

«Aún estamos lejos de que se pueda aplicar en humanos», ha admitido Òscar Martínez-Tirado, jefe del equipo de sarcomas de Idibell. Los investigadores no creen que la molécula, el thiostrepton, pueda usarse directamente en humanos, el descubrimiento abre la puerta a buscar moléculas análogas con un mejor efecto farmacológico. Entre el 25 y el 30% de los casos se diagnostican cuando ya hay metástasis y la supervivencia se reduce hasta el 30%El sarcoma de Ewing se caracteriza por una translocación cromosómica que provoca la activación del oncógeno EWS/FLI1, responsable de la enfermedad al activar otros genes, como el FoxM1, otro factor de transcripción.

«Todos los esfuerzos para buscar nuevas terapias se centran en frenar este gen pero se trata de un factor de transcripción y es más complicado», ha explicado Martínez-Tirado. Los investigadores probaron el thiostrepton en líneas celulares y ratones con el sarcoma de Ewing y observaron que el antibiótico no solo inhibía el FoxM1, como ya se había demostrado en otro estudio, sino también el oncogen EWS/FL1.

«En líneas celulares vimos que esta molécula frenaba el ciclo celular de las células tumorales y, además, inducía la muerte celular», ha indicado Martínez-Tirado. «En ratones, el antibiótico retrasaba casi cinco veces el crecimiento del tumor», ha añadido.

activar genes contra el cancer de hueso

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