Las personas en el espectro del autismo a menudo no les gusta la exposición a estímulos inesperados, pero ¿por qué? Una nueva investigación analiza qué sucede en el cerebro y cómo se relaciona con la capacidad de una persona para tolerar la exposición a diversos estímulos.

¿Qué sucede en el cerebro de las personas con autismo?

«A las personas con autismo no les gustan los estímulos inesperados, y puede ser porque los cerebros no son tan eficientes para cambiar rápidamente entre ideas o pensamientos», señala el Dr. Jeff Anderson, profesor de radiología en la Universidad de Salud de Utah en Salt Lake City.

Recientemente, el Dr. Anderson y sus colegas decidieron intentar comprender mejor por qué las personas con autismo pueden experimentar algunos de sus síntomas.

Para ello, dirigieron su atención a los complejos circuitos del cerebro humano. «Nos preguntamos si podríamos ver cómo reaccionan los circuitos locales en el cerebro en pacientes con autismo», explica el investigador.

El equipo de investigación informa sobre los hallazgos de su estudio en la revista JAMA Network Open. El documento de estudio completo está disponible en línea.

Conexiones cerebrales demasiado persistentes

Primero, los investigadores llevaron a cabo exploraciones de IRM funcional (IRMf) en 90 participantes masculinos, de los cuales 52 tenían un diagnóstico de autismo y 38 no. Los participantes con autismo tenían entre 19 y 34 años, mientras que el resto de los voluntarios, que actuaron como grupo de control, tenían edades entre 20 y 34 años.

Luego, para confirmar los hallazgos iniciales, los especialistas compararon sus datos con los recopilados de otras 1.402 personas que participaron en el estudio de Intercambio de datos de imágenes del cerebro de autismo (ABIDE, por sus siglas en inglés). De estos, 579 participantes (80 mujeres y 499 hombres) tenían autismo. Los 823 participantes restantes (211 mujeres y 612 hombres) no tenían autismo y actuaron como grupo de control.

El Dr. Anderson y el equipo utilizaron un método novedoso de IRMf para explorar la actividad cerebral en los participantes en el estudio actual. Más específicamente, observaron la duración de las conexiones establecidas en las regiones del cerebro.

«No tenemos buenos métodos para observar el cerebro en estas escalas de tiempo. Ha sido un punto ciego porque se encuentra entre los estudios típicos de resonancia magnética y [electroencefalograma]», explica el Dr. Anderson.

Gracias a las exploraciones fMRI, los investigadores pudieron confirmar que en los cerebros de las personas con autismo, las conexiones persisten durante períodos más prolongados que en los cerebros de individuos neurotípicos. En otras palabras, en el autismo, al cerebro le resulta más difícil cambiar entre procesos.

En las personas con autismo, las conexiones cerebrales permanecieron sincronizadas durante 20 segundos, mientras que desaparecieron más rápido en personas sin esta condición. Además, en las personas con autismo, la gravedad de los síntomas pareció aumentar con la duración de la conectividad.

‘Una nueva perspectiva’

El equipo de investigación cree que estos hallazgos, que fueron consistentes con los datos del estudio ABIDE, pueden explicar por qué las personas con autismo pueden experimentar angustia cuando se exponen a numerosos estímulos a la vez.

«Las personas con autismo que tienen una mayor disfunción social tienen un aumento en la actividad sincronizada en sus exploraciones», señala el investigador postdoctoral Jace King, primer autor del artículo de estudio.

«Ahora que estamos viendo escalas de tiempo más finas, hemos encontrado una historia consistente. Nos proporciona nuevas herramientas para descubrir los mecanismos que pueden estar detrás del autismo», agrega King.

Sin embargo, los investigadores señalan que su estudio se enfrentó a una limitación fundamental, a saber, que solo funcionaba con participantes masculinos, lo que podría no ofrecer una imagen completa de lo que caracteriza al autismo en el cerebro. Aún así, no se detendrán en este estudio y esperan ampliar esta investigación.

«Queremos comparar los resultados de este análisis con métodos más tradicionales. Esta es una perspectiva completamente nueva sobre cómo funciona el autismo en el cerebro y puede ayudarnos a desarrollar estrategias de tratamiento y encontrar medicamentos que puedan ser más efectivos para aliviar los síntomas de la enfermedad. trastorno.» – Dr. Jeff Anderson

Autor: Maria Cohut

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