Este antiguo virus ha infectado a humanos hace más de 1500 años, y nuevas figuras muestran una tendencia preocupante en el oeste de Australia.

El virus de leucemia de células T humano tipo 1, o HTLV-1, es un virus de transmisión sexual que causa condiciones de salud graves en humanos. Peor aún, no hay cura o tratamiento.

La más letal de estas afecciones es un tipo de cáncer que afecta las células T del cuerpo. La afección se llama mielopatía asociada a HTLV-1 y afecta el sistema nervioso, lo que puede conducir a la muerte.

El virus HTLV-1 es un viejo enemigo humano que se ha encontrado en momias andinas de más de 1500 años de antigüedad, según un estudio.

Hoy en día, el virus se encuentra en todo el mundo, infectando a entre 5 y 10 millones de personas, aunque algunas partes del mundo se ven peor que otras. Los expertos advierten que se necesita más investigación para obtener una cifra más precisa.

El virus HTLV-1 fue descubierto hace más de 35 años en el laboratorio de Robert Gallo. Es cofundador y director del Instituto de Virología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland en Estados Unidos. También co-descubrió el virus del VIH en la década de 1980.

El virus HTLV-1 puede transmitirse sexualmente y de madre a hijo a través de la lactancia, pero el mecanismo más eficiente de transmisión es a través de la sangre, explica Robert.

Alrededor del 12% de las personas infectadas desarrollarán afecciones graves en algún momento de sus vidas, especialmente cáncer.

“Podría decirse que el HTLV-1 es el agente más cancerígenos que conocemos. No se conoce ningún otro virus o bacteria que cause cáncer tan eficientemente”, explica Robert.

HTLV-1 en Australia

Se cree que el virus HTLV-I se originó a partir de múltiples eventos zoonóticos, que probablemente impliquen la transmisión del virus de monos a humanos. En Australia, donde no hay monos, el origen de este virus probablemente implicó la migración humana, posiblemente desde Indonesia hace mucho tiempo, dice Robert.

Independientemente de cómo o cuándo llegó el virus aquí, ha tenido bastante éxito en la difusión y supervivencia en algunas poblaciones.

Según estimaciones recientes, en algunas comunidades del norte de Australia, las tasas de infección han alcanzado cifras alarmantes. En Alice Springs, la tercera ciudad más grande del Territorio del Norte, más del 40% de los adultos están infectados con el virus HTLV-1. Más del 30% de estas personas infectadas han desarrollado enfermedades asociadas con el virus.

Esta tasa de infección inusualmente alta es un misterio, pero se la ha atribuido a una combinación del patrón de infección sigilosa del virus (puede infectarse y sentirse perfectamente normal durante años) y la falta de enfoques de atención médica adecuados para prevenir su difusión.

Una solución a este problema sería el desarrollo de una vacuna, pero hasta ahora, se han realizado pocas investigaciones con ese fin.

No hay cura a la vista?

Con poco esfuerzo para eliminar la propagación del virus y la falta de fondos de investigación invertidos en el desarrollo de una vacuna, las cosas no se ven bien.

Actualmente no existen políticas de salud para educar sobre este virus o prevenir su propagación. Robert cree que parte del problema es que las personas no conocen el virus HTLV-1. Esto significa que los medios necesitan más esfuerzos para comunicar los hechos sobre este virus.

En una carta reciente a la OMS, Robert y otros expertos mundiales recomendaron varios enfoques que se pueden tomar para prevenir la transmisión del virus HTLV-1.

Con respecto a Australia, Robert elogió los esfuerzos actuales del gobierno australiano para invertir fondos para luchar contra la propagación de este virus y cree que Australia podría convertirse en un líder en este campo.

Pero Gallo también enfatizó la necesidad de aprender más sobre cómo funciona este virus.

“Necesitamos más comprensión del desorden inmunológico. Es ciencia básica. Parece que todo el dinero debería ser para cosas inmediatas prácticas, pero este tipo de ciencia básica es práctica y necesaria”, dice Robert.

Él piensa que, solo cuando se entienda esta ciencia básica, podría haber esperanza para el desarrollo de una vacuna.

“Ciertamente, también necesitamos investigación sobre vacunas y terapias”, agrega Robert. En el nivel de salud pública, dice que se necesitan buenas estadísticas. “Necesitamos saber con precisión cuántas personas están infectadas, cómo se están infectando”, dice.

“Para lograr esto, necesitaremos la cooperación de todas las comunidades involucradas”, agrega.

En la reciente carta a la OMS, Robert y Fabiola Martin, de la Universidad de Queensland, destacan algunos de los pasos clave necesarios para combatir esta enfermedad. Hasta ahora, 60 firmas de científicos y otras partes interesadas de todo el mundo respaldan esta carta. Afortunadamente, la acción sigue y HTLV-1 algún día será eliminado para siempre.

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