Los científicos han desarrollado un modelo informático que predice brotes de enfermedades zoonóticas – aquellas que se transmiten de animales a las personas – sobre la base de los cambios en el clima, crecimiento de la población, y las prácticas de la tierra. Ellos esperan que la herramienta pueda ayudar a los gobiernos y las comunidades a mejorar su toma de decisiones.

Los científicos estiman que 6 de cada 10 enfermedades humanas infecciosas son de origen zoonótica – comienzan en el ganado o la fauna y la transmiten al ser humano. Las enfermedades zoonóticas pueden ser causadas por virus, bacterias, parásitos y hongos.

Muchas personas entran en contacto con los animales en su vida cotidiana. Los animales son criados para la alimentación y mantenerse en los hogares como mascotas. También estamos en contacto con los animales en ferias de pueblo y zoológicos, y podemos encontrar vida salvaje cuando se está fuera de excursión, acampar, o en la limpieza de bosques.

Algunas enfermedades zoonóticas son bien conocidas – como el Ébola o el Zika. Otras, como la fiebre de Lassa y la fiebre del Valle del Rift, son menos familiares para el público, pero que ya afectan a miles de personas y se prevé que pueda difundirse.

Si bien la propagación de una enfermedad zoonótica está influenciada por factores en la enfermedad en sí – por ejemplo, cómo se mueve de animal a huéspedes humanos – los factores ambientales también juegan un papel importante – por ejemplo, al afectar la oportunidad de contacto.

Ahora, los investigadores de la University College London (UCL) en el Reino Unido han desarrollado un modelo informático que predice brotes de enfermedades zoonóticas en base a los cambios en el clima, el crecimiento demográfico y el uso del suelo.

El modelo reúne con qué frecuencia las personas son susceptibles de entrar en contacto con animales portadores de la enfermedad, con el riesgo de que la enfermedad se extienda.

El autor principal, Kate Jones, profesor en el Centro de UCL para la Diversidad Biológica e Investigación del Medio Ambiente, dice:

«Este modelo es una mejora importante en nuestra comprensión de la propagación de enfermedades de los animales a las personas. Esperamos que se pueda utilizar para ayudar a las comunidades a prepararse y responder a los brotes de enfermedades, así como para tomar decisiones acerca de los factores de cambio ambientales que pueden estar dentro de su control».

Los investigadores esperan que, con el uso del modelo, los que toman las decisiones serán capaces de evaluar el efecto que los cambios previstos en el uso del suelo – como la conversión de pastizales a la agricultura – podría tener en la propagación de enfermedades zoonóticas.

Modelo de predicción probado en la fiebre de Lassa

En un estudio publicado en la revista Métodos en Ecología y Evolución, los investigadores describen cómo utilizaron con éxito el modelo para predecir los patrones actuales de la fiebre de Lassa y su propagación.

La fiebre de Lassa es una enfermedad viral zoonótica que es endémica en muchos países de África Occidental y común en otros países de la región.

Al igual que el virus de Ébola, el virus de Lassa causa una enfermedad hemorrágica aguda, potencialmente fatal. El virus se transmite a los seres humanos a través del contacto con la orina o las heces de rata, causando una enfermedad que dura de entre 2-21 días.

La tasa global de letalidad de la fiebre de Lassa es un 1%, aunque en los casos hospitalizados graves, puede ser tan alta como 15%.

Las estimaciones de cuántas personas están afectadas por la fiebre de Lassa cada año son muy variadas, a menudo porque los síntomas no son graves, y cuando lo son, pueden ser confundidos con la malaria. Las estimaciones actuales van desde 100.000 a 1.000.000.

En su estudio, el profesor Jones y sus colegas, predicen que para el 2070, el número de personas con fiebre de Lassa aumentará de 195.125 a 406.725, como resultado del cambio climático y el crecimiento de la población humana.

El modelo reúne a los cambios en el patrón de distribución de los hospederos frente a los cambios que afectan el entorno, con sus mecanismos de cómo se propaga la enfermedad de los animales a las personas. Los investigadores señalan que esto no se ha hecho antes.

Modelo podría ser ‘afinado’ para predecir la propagación de la enfermedad

Para sus cálculos, los investigadores utilizaron las ubicaciones de los 408 conocidos brotes de fiebre de Lassa en África Occidental durante 1967-2012, los cambios de uso del suelo, rendimiento de los cultivos, la temperatura, la precipitación, la conducta y el acceso a la asistencia sanitaria.

También identificaron las subespecies de la rata que propagan el virus de Lassa a los seres humanos – Mastomys natalensis – para mapear su ubicación frente a factores ecológicos.

Con toda esta información de pronóstico, el modelo predice las zonas de África Occidental que se consideran de alto riesgo para la fiebre de Lassa, que se expandirá en las regiones occidentales más alrededor de Senegal y Guinea, la costa de Costa de Marfil y Ghana, y en el centro de Nigeria, es lo que observan los investigadores.

El equipo dice que el modelo podría ser afinado para mirar varios factores que influyen en la enfermedad zoonótica diseminado dentro de las poblaciones humanas.

El modelo podría, por ejemplo, ver el efecto de los patrones de viaje, tasas de contacto entre los seres humanos, la pobreza y en la propagación de enfermedades zoonóticas individuales. Los resultados de un análisis de este tipo habrían sido muy útiles para ayudar a contener los recientes brotes de Ébola y Zika.

Por último, el Prof. Kate Jones, destaca:

«Es importante destacar que el modelo también tiene el potencial para observar el impacto del cambio global en muchas enfermedades a la vez, para entender qué compensaciones los tomadores de decisiones – los gobiernos – tienen que hacer.»

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