Las mujeres posmenopáusicas que toman terapia hormonal podrían tener migrañas más frecuentes y de mayor duración, aunque no más intensas. Es lo que sugiere una revisión sistemática presentada en octubre en el congreso anual de 2026 de The Menopause Society, cuyos resultados todavía no se han publicado en una revista científica ni han pasado por revisión por pares.

Qué analizaron

La revisión reunió cinco estudios con datos de 23.702 personas posmenopáusicas que recibían terapia hormonal. En esta población, la incidencia de migraña fue del 19 %. Quienes tomaban terapia hormonal registraron episodios algo más frecuentes cada mes y con una duración media de unos 0,95 días más, sin diferencias notables en el uso de analgésicos ni en la gravedad del dolor. Como contexto, hasta el 29 % de las personas sufren migrañas durante la transición a la menopausia.

En términos concretos, las migrañas fueron 1,16 veces más frecuentes al mes entre las mujeres que usaban terapia hormonal. Según la doctora Gaither, esto equivale a aproximadamente un ataque más y un día más de migraña al mes.

Qué dicen los expertos

Kecia Gaither, profesora de Obstetricia y Ginecología en Weill Cornell Medicine, que no participó en el trabajo, recordó que el estrógeno es un desencadenante conocido de la migraña y que reponerlo puede mantener esa sensibilidad hormonal. Subrayó que el hallazgo se refiere a la carga de la enfermedad y no a la intensidad del dolor, y que la diferencia, aunque real, es modesta y no es motivo para evitar la terapia hormonal. Stephanie Faubion, directora médica de The Menopause Society, apuntó que las mujeres con migraña podrían buscar con más frecuencia tratamiento para los síntomas de la menopausia.

Consejos prácticos

Gaither recomienda llevar un diario de cefaleas para registrar la frecuencia y relacionarla con la pauta de dosis, y consultar con el médico antes de suspender el tratamiento: entre las opciones están cambiar el estrógeno oral por uno transdérmico, reducir la dosis o pasar de una pauta cíclica a una continua. Quienes tengan antecedentes de migraña deben comunicarlo antes de empezar. Y conviene acudir a urgencias si aparece un aura nueva o distinta, sobre todo con pérdida de visión, debilidad, entumecimiento o dificultad para hablar.

Limitaciones

Se incluyeron pocos estudios, en su mayoría observacionales, por lo que no demuestran causalidad. No se distinguieron las formulaciones de terapia hormonal ni la migraña con y sin aura, los intervalos de confianza fueron amplios y puede haber un sesgo de selección, porque quienes empiezan la terapia podrían haber tenido migrañas más graves desde antes.

Fuente: Medical News Today (adaptación).

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