Los investigadores proporcionan evidencia adicional de que la vitamina D puede proteger contra el cáncer, después de descubrir que las personas de Japón tenían un menor riesgo de la enfermedad cuando tenían niveles más altos de la “vitamina del sol”.

Los investigadores sugieren que un mayor nivel de vitamina D podría proteger contra el cáncer.

Los resultados del estudio, que es uno de los primeros en investigar el vínculo entre los niveles de vitamina D y el riesgo de cáncer en una población asiática, se publicaron recientemente en The BMJ.

La investigación fue realizada por Taiki Yamaji, del Centro de Ciencias de Salud Pública del Centro Nacional del Cáncer en Japón, y sus colegas.

La vitamina D es una vitamina esencial para nuestros cuerpos. No solo ayuda a mantener los niveles de calcio para una buena salud ósea; también juega un papel importante en el funcionamiento del sistema inmune, la comunicación neuronal y el funcionamiento muscular.

Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) dicen que los adultos deben aspirar a obtener alrededor de 600 Unidades Internacionales de vitamina D todos los días.

La principal fuente de vitamina D en el cuerpo es la luz solar, por lo que a menudo se la conoce como la “vitamina del sol”. También podemos obtener vitamina D de ciertos alimentos, como salmón, atún y queso, así como de suplementos dietéticos, que están disponibles para comprar en línea.

Investigaciones anteriores han sugerido que los bajos niveles de vitamina D son un factor de riesgo para ciertos tipos de cáncer, y que el aumento de los niveles de la vitamina podría ayudar a proteger contra la enfermedad.

Sin embargo, Yamaji y sus colegas señalan que la mayoría de las investigaciones sobre la vitamina D y el riesgo de cáncer hasta la fecha se han centrado en las poblaciones blancas.

“Dado que las concentraciones de vitamina D y el metabolismo varían sustancialmente por raza / etnia”, señalan los investigadores, “si aún se deben observar asociaciones similares en poblaciones no caucásicas”.

Con esto en mente, los investigadores trataron de determinar cómo los niveles de vitamina D influyen en el riesgo de cáncer en adultos japoneses.

El riesgo general de cáncer se reduce en un quinto

Los investigadores analizaron los datos de 33,736 japoneses que formaban parte del Estudio prospectivo basado en el Centro de Salud Pública de Japón. Tenían entre 40 y 69 años, y fueron seguidos durante un promedio de 16 años.

Se tomaron muestras de sangre de cada participante al inicio del estudio. Se evaluaron los niveles de 25-hidroxivitamina D, que es la forma circulante de vitamina D.

Los participantes se dividieron en cuatro grupos en función de sus niveles de vitamina D, que van desde el más bajo al más alto. También se recopiló información sobre el historial médico de los sujetos, así como sobre sus factores dietéticos y de estilo de vida.

Durante el período de seguimiento de 16 años, se identificaron un total de 3.301 nuevos casos de cáncer entre los participantes del estudio.

En comparación con los sujetos que tenían los niveles más bajos de vitamina D, los que tenían un nivel más alto tenían un 20 por ciento menos de riesgo de cáncer en general, informa el equipo.

Este hallazgo persistió después de tener en cuenta una miríada de posibles factores de confusión, como la edad, el índice de masa corporal (IMC), los niveles de actividad física, el tabaquismo y el consumo de alcohol.

Al analizar cánceres específicos, los investigadores encontraron que un nivel más alto de vitamina D se asociaba con un 30-50 por ciento menos de riesgo de cáncer de hígado, con este riesgo reducido que es más prominente en los hombres.

Los niveles más altos de vitamina D no se relacionaron con un menor riesgo de cáncer de pulmón o cáncer de próstata, informa el equipo, y no se encontró asociación entre niveles más altos de vitamina D y un aumento en el riesgo de cáncer.

Un posible ‘efecto techo’

Yamaji y sus colegas advierten que sus hallazgos son únicamente de observación, por lo que no se pueden sacar conclusiones sobre el vínculo entre la vitamina D y el riesgo de cáncer.

Además, el estudio tiene algunas limitaciones importantes. Por ejemplo, señalan que solo se incluyó un pequeño número de cánceres específicos de órganos en su análisis.

Además, señalan que es posible que algunos factores de riesgo de cáncer que no se tuvieron en cuenta en este estudio puedan haber influido en los hallazgos.

Aún así, los investigadores dicen que sus hallazgos “respaldan la hipótesis de que la vitamina D tiene efectos protectores contra el cáncer en muchos sitios”.

Dicho esto, los resultados indican que existe un “efecto límite” para la vitamina D y el riesgo de cáncer. En otras palabras, existe un nivel óptimo de vitamina D que nos protege contra el cáncer, pero ir más allá de este nivel no ofrece ningún beneficio adicional.

“Se necesitan estudios futuros”, concluyen los investigadores, “para aclarar el patrón de dosis-respuesta y las concentraciones [de vitamina D] óptimas para la prevención del cáncer”.

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