Vitamina B12: poco efecto en el corazón, algo más en el ictus

La vitamina B12 puede influir en la salud cardiovascular, pero tomarla como suplemento no previene de forma consistente los eventos cardiovasculares mayores; la evidencia más sólida de posible beneficio clínico se refiere al ictus. Es la conclusión de una revisión publicada en Nutrition Journal, cuyo primer autor es Ameer Awashra, de la Universidad Nacional An-Najah (Nablus, Palestina).

Antecedentes

Según la OMS, la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo. Se han estudiado las vitaminas C, E, D y del grupo B, incluida la B12, como posibles factores de riesgo. La revisión se centró en la B12 por su papel en el metabolismo de la homocisteína y en otros procesos vasculares.

Hallazgos principales

  • Los estudios observacionales relacionan niveles bajos de B12 con mayor riesgo cardiovascular, pero los ensayos con suplementos no han mostrado de forma consistente que prevengan eventos.
  • Los suplementos pueden reducir la homocisteína, pero los grandes ensayos aleatorizados no han demostrado de forma coherente menos infartos ni muertes cardiovasculares; mejorar un parámetro de laboratorio no siempre se traduce en mejores resultados clínicos.
  • La mayor reducción del riesgo de ictus se observó en poblaciones donde el enriquecimiento con ácido fólico no es obligatorio, quizá porque parten de niveles más bajos de folato.
  • La mayoría de esos estudios probó combinaciones de vitaminas B (ácido fólico, B12 y B6), por lo que no puede atribuirse el beneficio solo a la B12.

Consejo práctico

Awashra señala que la suplementación sigue siendo importante en caso de déficit confirmado, pero que la evidencia actual no respalda tomar B12 extra de forma rutinaria solo para prevenir enfermedad cardiovascular. Considera que las intervenciones nutricionales pueden funcionar mejor si se dirigen a poblaciones con necesidades concretas.

Comentarios de expertos ajenos a la revisión

Cheng-Han Chen, cardiólogo intervencionista de MemorialCare Saddleback, explica que no está del todo claro por qué la B12 podría reducir el riesgo de ictus y no el de cardiopatía: las enfermedades pueden desarrollarse por mecanismos distintos, a veces solapados, y bajar la homocisteína no reduce por igual todos los eventos. Monique Richard, dietista, subraya la necesidad de ir más allá de las asociaciones y de considerar a la persona, el motivo, la forma y dosis, la constancia y si el suplemento corrige el problema de fondo, evitando prometer una protección que los ensayos no han demostrado.

Limitaciones

La noticia no detalla los métodos, el número de estudios ni los tamaños del efecto. Se indica que el beneficio en ictus no puede atribuirse solo a la B12, que no se conocen las razones de la diferencia entre ictus y cardiopatía y que el efecto puede depender del estado nutricional basal y de la política local de ácido fólico.

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