El dolor de espalda baja afecta a millones de personas en los Estados Unidos, y la condición es una de las razones más comunes para las personas que faltan al trabajo. Las nuevas pautas del Colegio Americano de Médicos recomiendan formas no invasivas para tratar el dolor de espalda no radicular.

La American Chiropractic Association (ACA) informa que aproximadamente 31 millones de estadounidenses sufren dolor lumbar en algún momento de su vida. La ACA también observa que el dolor lumbar es la principal causa de discapacidad en todo el mundo, así como una de las razones más populares por las que la gente pierde el trabajo.

La condición representa una gran proporción de todas las visitas médicas en los Estados Unidos y casi el 25% de toda la población adulta en los EE.UU. ha experimentado al menos un día de dolor lumbar en los últimos 3 meses.

El dolor se caracteriza típicamente como agudo si dura por debajo de 4 semanas, subagudo si dura entre 4 y 12 semanas, y crónico si dura más de 12 semanas.

El Colegio Americano de Médicos (ACP) ha publicado su guía de práctica clínica para el tratamiento del dolor lumbar no radicular en la revista Annals of Internal Medicine. El dolor no radicular se refiere al dolor que no se irradia desde su origen, y no es causado por un afección directa al nervio o daño a la raíz del nervio espinal.

Una guía basada en la evidencia para la práctica clínica

La guía se basa en una revisión de ensayos controlados aleatorios y estudios observacionales realizados sobre tratamientos no invasivos y no farmacológicos para el dolor lumbar.

Los resultados de salud evaluados por los países por el ACP incluyen la reducción o eliminación completa del dolor lumbar, la mejora de la función motora general y la calidad de vida, la reducción o eliminación de la discapacidad laboral y los efectos secundarios de los fármacos. La revisión también analizó el número de episodios de dolor de espalda y la duración entre episodios.

Los países del ACP han llegado a sus conclusiones mediante un proceso de revisión meticuloso que consta de varias etapas:

  • revisión sistemática de las pruebas disponibles;
  • deliberación basada en la evidencia;
  • resumen de las recomendaciones;
  • clasificación de la calidad de la evidencia;
  • emitir las recomendaciones.

En 1981, el ACP estableció por primera vez el programa de guías de práctica clínica, y desde entonces han estado actualizando sus directrices. Las recomendaciones se consideran automáticamente inválidas o retiradas si no se actualizan cada 5 años.

El ACP publicó por última vez su guía de práctica clínica en 2007. Desde entonces, algunas de las pruebas han cambiado y las guías de 2017 incluyen evaluaciones de las terapias basadas en la atención plena, el ejercicio de control motor (MCE) y el tai chi.

Los opioides deben ser la “última opción” para el tratamiento

Los ensayos clínicos revisados ​​en las guías muestran que el acetaminofeno no reduce el dolor en comparación con un placebo. También se demostró que los esteroides sistémicos son ineficaces en el tratamiento del dolor lumbar agudo o subagudo. Sin embargo, la evidencia que apoya esto fue considerada “de baja calidad” por los países ACP.

El comité recomienda que los pacientes con dolor lumbar crónico comiencen por someterse a la terapia no-farmacológica y el ejercicio, así como la participación en la rehabilitación multidisciplinaria, la acupuntura, la atención basada en terapias para la reducción del estrés, tai chi y yoga.

Otras prácticas recomendadas por el ACP en las etapas iniciales del dolor lumbar crónico incluyen MCE (actividad que se centra en la “activación de los músculos profundos y globales del tronco”) y relajación muscular progresiva, incluido el uso de la biorretroalimentación electromiográfica. La biorretroalimentación de relajación asistida utiliza dispositivos electrónicos para medir las funciones del cuerpo, ayudando así al paciente a ganar el control de la tensión muscular y la relajación.

Los países ACP también recomiendan la terapia con láser de bajo nivel y la manipulación espinal, así como la terapia cognitivo conductual y operante.

El presidente de la ACP comenta las nuevas recomendaciones emitidas:

“Para el tratamiento del dolor lumbar crónico, los médicos deben seleccionar las terapias que tienen el menor número de daños y costes, ya que no había claras ventajas comparativas para la mayoría de los tratamientos en comparación con los demás. Ser administrados por proveedores con la formación adecuada”, comentó el Dr. Nitin S. Damle.

Como el siguiente paso clínico para pacientes con dolor lumbar crónico que no respondieron bien a la terapia no farmacológica, el ACP recomienda fármacos antiinflamatorios no esteroideos, seguidos de fármacos como el tramadol o la duloxetina como terapia de segunda línea, debiendo siempre observar que estos fármacos pueden conllevar a efectos colaterales no deseados.

El comité observa que los médicos deben considerar solamente la prescripción de opioides para los pacientes que no respondieron adecuadamente a estos tratamientos previos. El comité recomienda que los médicos consulten a los pacientes y les presenten los riesgos asociados y los beneficios potenciales del tratamiento con opiáceos.

Por último, los médicos sólo deben prescribir opioides si los posibles beneficios superan claramente los riesgos.

“Los médicos deben evitar prescribir pruebas innecesarias y costosas y potencialmente dañinas, especialmente narcóticos, para estos pacientes”, agrega el Dr. Damle.

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