Las madres que comen más salmón impulsa un nutriente vital en la leche materna, pero podría reducir los niveles de anticuerpos que combaten las enfermedades.

Larga cadena de ácidos grasos omega-3, que se encuentran en los pescados grasos como el salmón, son cruciales durante el desarrollo de la primera infancia cuando se necesitan para un óptimo crecimiento y desarrollo. Además de ser importante para el crecimiento del cerebro de un bebé y los ojos, también puede ayudar al desarrollo de los vasos sanguíneos sanos, el corazón y el sistema inmunológico.

Como resultado, las mujeres embarazadas se les anima a comer varias porciones a la semana de ciertos tipos de pescado azul se sabe que proporcionan altos niveles de ácidos grasos omega-3. Sin embargo, se sabe muy poco sobre la influencia del consumo de pescado graso durante el embarazo sobre los ácidos grasos omega-3 contenido en ácidos grasos de la leche de la madre, y sobre las sustancias inmunológicas, tales como los anticuerpos que pasan de la madre al bebé durante la lactancia.

La protección contra la infección que esta ofrece a los grupos vulnerables los recién nacidos es una de las razones por las que la lactancia está fuertemente recomendados por profesionales de la salud en los primeros meses después del nacimiento. Un consorcio europeo de investigadores, liderado por la Universidad de Reading y la Universidad de Southampton en el Reino Unido, en colaboración llevado a cabo un estudio de intervención dietética en la que las mujeres embarazadas fueron asignadas al azar a comer su dieta normal, o alta en el salmón uno.

Los investigadores encontraron que las madres que habían comido salmón durante las últimas etapas de su embarazo aumentaron la proporción de cadena larga de ácidos grasos omega-3 en la leche durante el primer mes después del nacimiento, sino que también redujo los niveles de secreción de inmunoglobulina A (IgAs) – un anticuerpo importante que ayuda a proteger el recién nacido contra la infección. Los resultados del estudio se publican en el 08 2012 La cuestión de la Journal of Nutrition.

El investigador principal, Parveen Yaqoob, el profesor de Fisiología de la Nutrición en la Universidad de Reading, dijo: “Las mujeres embarazadas en el Reino Unido están actualmente aconseja el consumo de una o dos porciones de pescado graso a la semana, limitando al mismo tiempo evitar el atún y el tiburón, pez espada y caballa rey. Con ello se pretende equilibrar la necesidad de un nivel suficiente de ácidos grasos omega-3-alimentos ricos al tiempo que limita los alimentos que pueden contener altos niveles de mercurio.

“Si bien nuestro estudio mostró que las mujeres embarazadas con dietas altas en aceite de pescado pasó de los nutrientes útiles a sus bebés, mientras que la lactancia materna, se necesita más investigación para examinar cómo los niveles más bajos resultantes de anticuerpos en la leche materna podría afectar biológicamente los niños pequeños. “A partir de este estudio, es positivo señalar que, siguiendo la orientación actual en el consumo de aceite de pescado durante el embarazo, las mujeres pueden aumentar los nutrientes beneficiosos para ayudar a el crecimiento temprano de sus bebés en una etapa crucial de desarrollo.

La leche materna contiene una serie de ingredientes que contribuyen a la inmunidad, ya partir de este trabajo no podemos decir si la reducción en un tipo de anticuerpo tendría ningún efecto sobre la salud de un bebé. “

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