Las personas que experimentan estrés crónico debido a la intimidación o un trabajo duro, y porque no decir estresante, también corren un mayor riesgo de pérdida de la memoria, según un nuevo estudio publicado en The Journal of Neuroscience. 

Estudios previos han conectado el estrés crónico con ansiedad a largo plazo.

Los investigadores dirigidos por Jonathan Godbout, profesor asociado de neurología en la Universidad Estatal de Ohio, investigaron la relación entre el estrés prolongado y la pérdida de memoria a corto plazo en ratones.

En última instancia, los investigadores esperan que los hallazgos ayuden a las personas que viven con el estrés continuo.

El equipo tuvo ratones que se acostumbraron a un laberinto con un hueco de escape. Luego expusieron los ratones a repetir la visita de un ratón intruso agresivo más grande.

A los ratones que tenían varias veces que enfrentar al intruso, les resultó más difícil de recordar la ubicación del orificio de escape, mientras que los ratones que no estaban estresados fueron capaces de encontrarlo.

La pérdida de memoria acompañada de la respuesta inmune

Los problemas fueron resueltos dentro de los 28 días siguientes, pero hasta entonces, los ratones mostraron evidencia de evitación social, una medida del comportamiento depresivo.

La incapacidad para recordar coincidió con cambios mensurables en los cerebros de los ratones. Las células inmunes, o macrófagos, aparecieron en los cerebros de los ratones estresados, lo que indica que la inflamación había sido el resultado de la respuesta del sistema inmune a la tensión.

Por otra parte, se centraron en el hipocampo, un centro de la memoria y la respuesta emocional, puesto de manifiesto que las deficiencias en el desarrollo de nuevas neuronas a los 10 y 28 días, después del período de estrés, habían terminado.

El equipo llega a la conclusión de que la pérdida de memoria a corto plazo está vinculada a la inflamación del cerebro y el sistema inmunológico.

John Sheridan, director asociado del Instituto Estatal de Ohio para Behavioral Medicine Research, explica: “El estrés libera las células inmunes de la médula ósea y las células pueden transitar a áreas del cerebro asociadas con la activación neuronal en respuesta al estrés, al cual están siendo llamadas. Algo así como una orden del cerebro hasta el centro de la memoria”.

Esta experiencia de dominio, repetido por un ratón “alfa”, y la derrota social prolongada, resultará familiar para muchas personas que viven con el estrés psicosocial crónico.

Los científicos esperan que una mejor comprensión del estrés y los problemas cognitivos y del estado de ánimo, podrían ayudar a crear estrategias para aquellos cuyas vidas diarias implican la ansiedad, la depresión y los problemas en curso, tales como el trastorno de estrés post-traumático. Una solución podría ser la de encontrar una manera de interrumpir la inflamación.

Godbout dice:

“El impacto en la memoria y la confirmación de que la inflamación cerebral es causada por el sistema inmune, son importantes nuevos descubrimientos. Es posible que podamos identificar los objetivos que podemos tratar farmacológicamente o de forma conductal.”

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