El zinc es un mineral esencial que apoya el crecimiento y desarrollo humano, así como ayuda a mantener el sistema inmunológico del cuerpo sano. Una nueva investigación sugiere que incluso un pequeño aumento en la ingesta diaria de zinc puede ayudar al cuerpo a proteger su ADN.

El zinc es vital para el desarrollo humano durante el embarazo, la infancia y la adolescencia, ya que está implicado en muchos aspectos del metabolismo celular y de la división celular.

El mineral también desempeña un papel en la síntesis de ADN, la síntesis de proteínas, y ayuda a nuestro cuerpo a curar sus heridas. El zinc puede limitar la inflamación y el estrés oxidativo, lo que significa que también puede proteger contra las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Con el tiempo, nuestro ADN se deteriora, pero el cuerpo humano también tiene la capacidad de regenerarlo hasta la edad adulta. Sin embargo, el zinc insuficiente compromete la capacidad del cuerpo para reparar el desgaste diario del ADN.

La cantidad diaria de zinc, según lo recomendado por el Instituto Nacional de Salud (NIH), es de 8 miligramos para las mujeres y 11 miligramos para los hombres, aunque las pautas difieren según la edad.

Una nueva investigación, publicada en el American Journal of Clinical Nutrition, sugiere que una ingesta adicional tan pequeña como 4 miligramos por día puede tener un impacto positivo en la salud celular, así como ayudar al cuerpo humano a combatir las infecciones.

Evaluación del efecto del aumento de zinc en el cuerpo humano

Investigadores del Hospital de Niños Benioff de UCSF Oakland Research Institute (CHORI), en California, se propusieron determinar el impacto de un pequeño aumento en el zinc en la dieta sobre las funciones metabólicas y las medidas del estado de zinc en el cuerpo.

Dirigida por CHORI Senior Scientist Janet King, Ph.D., el equipo probó el efecto de un aumento equivalente a lo que los cultivos biofortificados proporcionan en la dieta de las poblaciones que son deficientes en nutrientes.

Los autores explican que si bien la fortificación de alimentos aumenta ligeramente el contenido de zinc de cereales como el trigo y el arroz, pocos estudios han mostrado un efecto positivo en los indicadores funcionales de los niveles de zinc en el cuerpo humano.

Los investigadores diseñaron un estudio controlado aleatorizado de 6 semanas en el que 18 hombres consumieron una dieta baja en zinc basada en arroz.

La dieta consistía en 6 miligramos por día durante 2 semanas y continuó con 10 miligramos diarios durante las 4 semanas restantes.

Antes y después de la dieta, los investigadores midieron los indicadores de homeostasis del zinc y otros indicadores metabólicos, incluyendo daño al ADN, inflamación del ADN y estrés oxidativo.

El modesto aumento del zinc reduce el daño al ADN

El estudio reveló cambios significativos en los indicadores de homeostasis de zinc.

Los científicos encontraron un aumento en los niveles de zinc total absorbido, mientras que las concentraciones plasmáticas de zinc y el tamaño intercambiable del grupo de zinc permanecieron iguales.

Las rupturas de las cadenas de ADN de los leucocitos también se redujeron con el aumento del zinc en la dieta, lo que sugiere que un modesto aumento del zinc reduce el “desgaste” diario del ADN.

Esta es la primera vez que se ha demostrado que un pequeño aumento en el zinc de la dieta reduce el estrés oxidativo y el daño al ADN.

“Nos sorprendió gratamente ver que sólo un pequeño aumento en el zinc en la dieta puede tener un impacto tan importante en la forma en que el metabolismo se lleva a cabo en todo el cuerpo. Estos resultados presentan una nueva estrategia para medir el impacto del zinc en la salud y reforzar la evidencia de que las intervenciones basadas en los alimentos pueden mejorar las deficiencias de micronutrientes en todo el mundo”, concluyó Janet King, Ph.D.

King sugiere que la biofortificación podría ser una solución efectiva y sostenible para la desnutrición y la deficiencia de zinc.

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