Una forma heredada de discapacidad intelectual llamada X frágil puede ser tratable con metformina, el fármaco para la diabetes tipo 2 más ampliamente utilizado. Esta fue la conclusión a la que llegaron los investigadores después de estudiar los efectos sociales, conductuales y biológicos de la metformina en un modelo de ratón con el síndrome de X frágil.

El equipo – incluyendo miembros de la Universidad McGill y la Universidad de Montreal, ambos en Canadá, y la Universidad de Edimburgo en el Reino Unido – informan sus hallazgos en la revista Nature Medicine.

El síndrome de X frágil o también llamado de síndrome de Martin-Bell, es la causa más común de discapacidad intelectual heredada. Es un trastorno genético causado por defectos en un gen llamado FMR1, que normalmente produce una proteína que es esencial para el desarrollo normal del cerebro.

El síndrome es un tipo de mutación genética conocida como expansión de repeticiones de trinucleótidos, que deriva en el incremento en la descendencia del número de repeticiones de tres bases del ADN. Esta mutación está asociada con el fenómeno de la anticipación, que se manifiesta como un aumento de la gravedad de los síntomas en las sucesivas generaciones.

La proteína – llamada proteína de retraso mental frágil X (FMRP) – está totalmente ausente en personas con X frágil. Está parcialmente presente en personas con trastornos frágiles relacionados con la X que también son causadas por cambios en el gen FMR1.

Aunque la X frágil puede afectar tanto a hombres como a mujeres, cuando se presenta en mujeres, los síntomas suelen ser más leves. El número exacto de personas afectadas es desconocido, pero las estimaciones sugieren que alrededor de 1 de cada 5.000 niños nacen con X frágil.

Los signos de que un niño puede tener X frágil incluyen retrasos en el desarrollo y aprendizaje – por ejemplo, hablar, caminar y aprender nuevas habilidades y por lo general tardan más en progresar que en otros niños de la misma edad.

El síndrome de X frágil también se asocia con problemas sociales y de comportamiento, como ser muy activo, tener problemas para prestar atención, y esquivar el contacto visual. Las personas con X frágil también tienen más probabilidades de ser diagnosticadas con convulsiones, trastornos del espectro autista y ansiedad.

Actualmente no hay cura para la X frágil, aunque con el tratamiento y cuidado adecuados, las personas pueden aprender habilidades que les ayuden a caminar, hablar e interactuar con los demás, y se les puede dar medicamentos para controlar los síntomas del comportamiento.

La pérdida de FMRP conduce a caminos hiperactivos en el cerebro

Los investigadores del nuevo estudio señalan que se ha observado que la pérdida de FMRP en el cerebro de personas con X frágil y en ratones con el defecto genético asociado resulta en hiperactivación de ciertas vías moleculares.

Una de tales vías conduce a la interrupción en la formación de la ramificación, o “dendrítica”, las conexiones entre las células cerebrales, o las neuronas, que les permiten enviar señales entre sí.

Investigaciones recientes también muestran que la metformina, el fármaco más utilizado para el tratamiento de la diabetes tipo 2, puede tener potencial en otras áreas, como el tratamiento del cáncer, ya que inhibe algunas de estas vías.

Esto hizo que los autores se preguntaran si la metformina podría mostrar algunos “efectos terapéuticos” en un modelo de ratón con el síndrome de X frágil.

En su estudio, informan cómo probaron los efectos de las inyecciones de metformina en ratones X frágiles.

Los ratones X frágiles tienen defectos en el gen FMR1 que los predispone a desarrollar signos y síntomas de X frágil, incluyendo disminución de la socialización, aumento de la preparación y anomalías estructurales en las conexiones dendríticas entre las células cerebrales.

Metformina corrige en 10 dias los efectos de X frágil en ratones

Resultado de imagen de metformina

El equipo encontró que después de 10 días de inyecciones de metformina, el fármaco para la diabetes había “corregido las anormalidades dendríticas” en los ratones X frágiles, mejorando sus síntomas sociales y de comportamiento.

Por ejemplo, los ratones mostraron menos episodios de auto-aseo y más fácilmente socializados con ratones “extraños” que se les presentaron.

Los investigadores señalan que la metformina ha sido ampliamente utilizada en el tratamiento de la diabetes tipo 2 por más de 30 años, “y su seguridad y tolerabilidad están bien documentadas”.

Esto sugeriría que el fármaco podría moverse más rápidamente a través de ensayos clínicos y, si todo va bien, podría estar disponible como tratamiento para X frágil mucho antes que un nuevo candidato sin antecedentes clínicos pueda ser documentado.

Nahum Sonenberg, profesora del Departamento de Bioquímica de McGill, dice que la metformina ha sido descrita como una “droga maravillosa” porque, además de sus efectos sobre el cáncer, está aumentando el interés como tratamiento potencial en el tratamiento cardiovascular y enfermedades neurológicas, así como para los problemas de salud relacionados con el envejecimiento.

Los investigadores creen, por lo que han visto, que la metformina también puede tener potencial como tratamiento para otros trastornos del espectro autista.

El equipo ahora quiere descubrir el papel exacto que desempeña la metformina en la restauración de las vías moleculares que se interrumpen cuando FMR1 está ausente.

“Es una historia sencilla en términos de la descripción de las correcciones permitidas por la droga. Lo que es más complicado es el mecanismo molecular, cómo funciona exactamente. Necesitamos estudiar, en el laboratorio, con qué las moléculas metformina interactúan y qué células y funciones están afectadas”, concluyó el Prof. Nahum Sonenberg.

Comenta este articulo